Soja: podría caer más la superficie nacional por la falta de lluvias

Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que la siembra de soja se encuentra paralizada en el centro y sur bonaerense por la falta de lluvias y que de no haber precipitaciones en la región podría afectarse el área total prevista para el cultivo a nivel país.

“La incorporación de cuadros de soja se encuentra paralizada en sectores de dicha región, en donde predominan los suelos secos luego de varias semanas sin registrar lluvias. Si no se producen nuevas precipitaciones, que permitan retomar las tareas sobre una importante cantidad de lotes aún pendientes de sembrar, los ajustes regionales de superficie podrían impactar sobre la actual proyección nacional de área para la presente campaña estimada en 19.600.000 hectáreas”, indicó el informe.

El año pasado, a nivel país se implantaron 20,1 millones de hectáreas con soja, con lo cual la superficie por ahora calculada implica un recorte de 500.000 hectáreas. No obstante, podría bajar más si no llegan las precipitaciones.

“Respecto a los cuadros sembrados en fechas tempranas, ya hay lotes iniciando floración en sectores de núcleo norte, con una condición hídrica en los suelos que varía de adecuada a óptima en gran parte de la región. Hacia el núcleo sur predominan cuadros aun vegetando (V3 a V5), con regular oferta hídrica sobre el sector noreste de Buenos Aires”, precisó el informe.

“En Córdoba, tormentas y granizo generaron mermas en el stand de plantas y pérdidas de lotes que deberán ser resembrados en los próximos días, las zonas más afectadas se ubican sobre el centro y sur de la provincia (departamentos de Río Cuarto, Juárez Celman, Tercero Arriba, General San Martín y Río Segundo). Sobre el Oeste de Buenos Aires y Norte de La Pampa hay sectores en donde la oferta hídrica es ajustada”, agregó.

Fuente: La Nación

Con un 56,7 % de la superficie cosechada, el trigo promedia los 30,9 quintales

La cosecha de trigo avanzó con fluidez la última semana en el centro y sur del área agrícola nacional y el progreso de la trilla alcanzó el 56,7% de la superficie sembrada. Hasta el momento, el rendimiento promedio se ubica en 30,9 qq de acuerdo al reporte del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA)

La ausencia de lluvias y las altas temperaturas registradas sobre los lotes que se encuentran en madurez fisiológica, permitieron avanazar 16 puntos porcentuales respecto de la semana anterior.

Con el 56,7 % del área cosechada y un rinde medio de 30,9 qq/Ha, se ha acumulado un volumen de más de 7,2 millones de toneladas. Y se incorporaron a la cosecha más de 2,3 millones de hectáreas, lo que significa una diferencia de 6,3 puntos porcentuales sobre la campaña anterior.

Si bien los rendimientos registrados sobre Santa Fe, norte de Buenos Aires, este de Córdoba y sudoeste de Entre Ríos, son elevados, en el sur bonaerense los cultivos se desarrollan con escasa humedad y esto limita el
potencial de rendimiento de esos lotes. Por eso, la BCBA mantiene una proyección de producción de 12.500.000 toneladas, la cual podría sufrir modificaciones en función de las productividades que se obtengan durante las próximas semanas en el sudeste y sudoeste de Buenos Aires, advirtió la entidad.

Por su parte, en el centro-norte de Santa Fe la cosecha terminó, restando solo algunos lotes puntuales por trillar en los próximos días, indicó el PAS. El rinde promedio se ubicó en 30 qq/ha, es decir, un 24 % superior al obtenido en la campaña previa (rendimiento medio 2015/16: 24,1 qq/ha). El mayor nivel de tecnología aplicado por los agricultores este año y la buena disponibilidad de humedad que se extendió durante las etapas críticas de floración y llenado de grano, dieron como resultado productividades superiores a las esperadas inicialmente, llegando a un volumen final de más de 500 millones de toneladas.
No obstante, los excesos hídricos y el granizo que afectaron el sector noroeste de la región, provocaron pérdidas por un total de 27.000 hectáreas, señaló el PAS.

La cosecha también avanzó con buen ritmo en el sur de Córdoba, Núcleo Norte, Núcleo Sur y centro-este de Entre Ríos; mientras que en el centro-norte de Córdoba restan pocos días para que finalice la recolección de lotes tardíos.

Los rendimientos registrados en el Núcleo Sur oscilaron entre 38 qq/ha y 44 qq/ha, con picos de 55 qq/ha en la localidad de Teodelina, al sur de Santa Fe.
Hacia el norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires, la cosecha avanza sobre los cultivos sembrados en fechas tempranas, obteniéndose rindes de entre 39 qq/ha y 45 qq/ha en lotes que no sufrieron de inundación.

En el centro de Buenos Aires se trilló el 18 % de la superficie, con un rinde medio de 37,8 qq/ha.

En tanto, la cosecha continúa a paso lento en el sudoeste de Buenos Aires y sur de La Pampa, donde los mayores progresos de trilla se dieron en Bahía Blanca, Santa Rosa y Salliqueló. Por su parte, aún no se relevó actividad de recolección en el sudeste de Buenos Aires, donde se espera que la cosecha comience en los próximos días. Allí, la escasez de humedad de los suelos está poniendo en riesgo el potencial de rendimiento de los lotes que se encuentran entre grano duro y
madurez fisiológica, aseguró la BCBA.

Fuente: Info Campo

La falta de agua amenaza a los cultivos de verano

“Las siembras tardías están paralizadas, y los maíces tempranos sufren un estrés hídrico importante en la Zona Núcleo. Es un mal momento para el cereal que ingresa en la etapa mas crítica de su ciclo. Si no se revierte la situación hídrica, peligra el potencial de rinde”, advirtieron desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Es que los suelos empiezan a desecarse frente a los primeros calores y las lluvias escasean. Hasta el momento no superaron los 10 mm. De esta manera, los cultivos van dejando atrás las muy buenas condiciones que hasta dos semanas los caracterizaban. De acuerdo a la BCR, “vuelve a escena la falta de agua como el mayor peligro de los cultivos de verano”. No obstante, hay grandes expectativas puestas en las lluvias que se pronostican para este domingo 18/12 y lunes 19/12.

“Si las lluvias no regresan, la campaña dejaría atrás las muy buenas expectativas productivas con las que comenzó. Un 45% de los cuadros se encuentra diferenciando hojas, 20% en panojamiento, mientras que otro 20% ya entró en floración con un marcado déficit hídrico. Las condiciones de temperaturas más frescas van en favor del desarrollo de la enfermedad de roya que sigue desplegándose en la zona, aunque de momento, solo muy pocos cuadros requirieron controles”, explicaron desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR. Cabe señalar que en el norte de Buenos Aires la siembra de maíz avanzó hasta un 80% de progreso y en el resto, las tareas se detuvieron por la falta de agua con solo un 20% implantado.

Soja

En el norte de Buenos Aires restan muy pocos lotes de soja de primera por sembrar, en el resto ya se finalizó la implantación. Casi la totalidad del área implantada transita períodos vegetativos y un mínimo porcentaje está en inicios de floración. La condición de la oleaginosa va de excelente a regular, según afirmó la GEA. Ya comenzaron algunos problemas de plagas como la oruga bolillera que muestra poblaciones leves que se van incrementando, y los controles empiezan a ser necesarios. En algunas regiones se advierte oruga medidora, Spodoptera o tucuras en los cultivos. En tanto, la resistencia que ofrecen el yuyo colorado, el sorgo de Alepo y algunas gramíneas a los controles, preocupa seriamente a los productores.

Trigos: altos rendimientos pero baja calidad

Los excepcionales rindes del cereal que se vienen registrando, trajeron aparejado una disminución de la calidad de los granos. De acuerdo a la BCR, los primeros análisis muestran bajos niveles de proteína y pesos hectolítricos muy variables que, en algunos casos, apenas llegan a cubrir los estándares. “Sin embargo nada quita el entusiasmo por esta estupenda campaña triguera. Los rendimientos promedios se registran en 43 qq/ha, con máximos que llegan a los 70 qq/ha en el norte de Buenos Aires. Esta zona es la más atrasada en la trilla. En el noreste bonaerense resta cosechar un 70% del área; en el noroeste permanecen en pie el 60% de los lotes”, detallaron desde la GEA.

Nuevo gigante: Bayer selló la compra de Monsanto en u$s 66.000 millones

La compañía alemana Bayer comprará al fabricante estadounidense de transgénicos Monsanto por u$s 66.000 millones, tras aumentar su oferta, creando así la mayor compañía de semillas y fertilizantes del mundo.

Bayer y Monsanto firmaron un acuerdo de fusión vinculante que permitirá a la alemana hacerse con la estadounidense a un precio de u$s 128 dólares por acción.

Bayer tiene una cuota de mercado de productos químicos de 18% y Monsanto, de 26% del mercado.

El consejo de administración de Monsanto, así como la junta directiva y el consejo de supervisión de Bayer aprobaron la operación, añadió la compañía alemana en un comunicado.

El precio de compra de u$s 128 por acción supone una prima de 44% respecto al precio de las acciones de Monsanto al cierre de la negociación del 9 de mayo, el día antes de la primera oferta por escrito de Bayer.

La primera oferta de la alemana a Monsanto fue en mayo de u$s 122 por acción y desde entonces la alemana subió el precio en varias ocasiones.

“Nos alegramos mucho de poder anunciar la fusión de nuestras excelentes empresas. Esta decisión es un paso importante para nuestra división de agroquímica Crop Science y consolida la posición de Bayer como empresa global e innovadora de ciencias de la vida”, dijo el presidente de la junta directiva de esta última, Werner Baumann.

“Con esta transacción logramos un notable valor para nuestros accionistas, clientes, empleados y para la sociedad”, añadió Baumann.

El presidente y director ejecutivo de Monsanto, Hugh Grant, destacó que “el anuncio de hoy es la confirmación de todo lo que hemos logrado y del valor que hemos conseguido para los accionistas” del fabricante estadounidense.

Bayer prevé financiar la transacción mediante una combinación de capital propio y externo.

La compañía alemana llevará a cabo una ampliación de capital y tiene garantizada una financiación puente de u$s 57.000 millones de los bancos Merrill Lynch, Credit Suisse, Goldman Sachs, HSBC y JP Morgan.

La sede central de la división de semillas de la empresa fusionada y la central en Norteamérica del negocio de agroquímica Crop Science estará en St. Louis (Missouri, EE. UU.), mientras el área de productos fitosanitarios y la división Crop Science en su totalidad estará en la localidad alemana de Monheim.

Fuente: Ambito.com

Sin acuerdo: Monsanto, ahora en coalición con “pesos pesado”, enfrenta al Gobierno y amenaza con irse del país

La disputa en torno al cobro de regalías que la estadounidense Monsanto exige por el uso de su innovación (la soja transgénica Intacta) -sumada a las quejas por la falta de un marco legal que le asegure a las empresas la propiedad sobre las semillas- sigue alentando las diferencias entre la multinacional y el Gobierno que encabeza Mauricio Macri.

El conflicto ya suma más de cuatro meses desde que cobrara visibilidad el control sobre los granos que la compañía lleva a cabo en los puertos de exportación.

En esta contienda, poco a poco, la balanza parece inclinarse a favor de Monsanto, que ya dejó de reclamar en soledad.

Según confirmaron a iProfesional fuentes vinculadas con la multinacional, la compañía celebró un encuentro con Gustavo Lopetegui, coordinador del equipo económico del macrismo.

El hecho a destacar es que ahora lo hizo en representación tanto de sus intereses como los de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), la cámara de la industria aceitera (CIARA), la Federación de Acopiadores y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En concreto, este reclamo mancomunado implicó para Monsanto el contar, además, con el pleno respaldo de varios “peso pesado” en su disputa contra el Gobierno.

Entre ellos, empresas de la talla de lave del Bayer, Basf, Syngenta, Nidera, Dow o Bioceres. Es decir, con el apoyo de compañías que también desarrollan soja y otros cultivos modificados genéticamente.

“Ahora somos una coalición. Si bien hay un cuarto intermedio, eso no quiere decir que Monsanto haya dejado de aplicar los controles en los puertos”, aseguró a iProfesional un importante ejecutivo de la compañía.

El bloque que encabeza Monsanto ofreció concesiones al Gobierno que terminaron siendo rechazadas.

Entre ellas, eliminar el cobro automático (en los puntos de entrega y de exportación) de todos aquellos granos derivados de semillas que no fueron abonados en bolsa.

Al mismo tiempo, abrió el juego a que el testeo sea llevado a cabo por organismos del Estado y no por la empresa y que los productores sean informados en caso de que se detecten ilegalidades, para así poder ejercer sus derechos.

“No hemos planteado inconveniente alguno en que la supervisión la haga el Estado. Pero la realidad es que hasta ahora nos dijeron que no, más allá de lo que han publicado distintos medios. A partir de ahí, todo se volvió a empantanar”, confirmó la fuente.

El directivo remarcó que el Gobierno no quiere modificar las condiciones de los exportadores porque, en definitiva, se estarían movilizando mercaderías en infracción, en violación de las patentes de Monsanto.

“El Estado debería permitir la inclusión de una cláusula con los ‘traders’ para que se nos informe cuándo alguien entrega soja de la que no fue abonada la patente. También en esto los funcionarios se pronunciaron en contra de nuestra propuesta”, señaló.

Al finalizar el último encuentro, Monsanto y sus “coalición” se retiraron de las negociaciones muy disconformes y con una postura clara y firme: no acordar.

Lo cierto es que así se mantiene la contienda por estas horas, más allá de versiones periodísticas hayan informado sobre un arreglo.

Irse de Argentina ¿una posibilidad?

Desde el año pasado, Monsanto viene bregando para que ruralistas le paguen regalías por el desarrollo e innovación incluidos en sus semillas.

Al ver que la gran mayoría de los cargamentos no estaba en regla, entonces comenzó a hacer la supervisión por su cuenta en los puertos.

El Gobierno vetó esa supervisión compulsiva que venía haciendo. Entonces, la firma redobló su ofensiva anunciando que cancelaba por completo los lanzamientos de nuevos productos en la Argentina.

Tal decisión implicó la suspensión de la soja modificada genéticamente que iba a presentar, bautizada con el nombre de “Xtend”. Se trata de una semilla que combina resistencia a los herbicidas glifosato y dicamba.

La salida a escena del producto, pensado por Monsanto para potenciar la expansión del cultivo en nuevas zonas agrícolas, estaba pautada para septiembre.

Pese a su disconformidad con el Gobierno, el directivo consultado por iProfesional tildó de “ridículas” las versiones que daban cuenta de que la compañía iba a quemar o a destruir sus reservas de Xtend.

“¿A quién se le ocurre que con la inversión que hemos llevado a cabo podemos llegar a tomar una decisión así?”, expresó.

Añadió que el producto Xtend aún no ha sido aprobado para uso comercial en la Argentina y que cualquier accionar que se quiera realizar con la semilla requiere de la aprobación del INASE.

El desarrollo de Xtend le insumió a Monsanto un desembolso cercano a los u$s350 millones. Buena parte de ese monto se destinó a pruebas en las provincias de Buenos Aires (Pergamino) Santa Fe y Córdoba.

Además de descartar la quema de semillas, el directivo reconoció que la compañía estudia retirarse totalmente del mercado de soja si el Gobierno no flexibiliza su posición ante los pedidos del ahora “bloque semillero”.

“Dejar de operar en la Argentina es una posibilidad que estamos evaluando”, aseguró, al tiempo que expresó que “si no están dadas las condiciones, puede repetirse lo sucedido en 2003”.

El directivo no descarta que la multinacional se vaya de la Argentina si no se le es reconocido sus derechos a cobrar por su invención.

“Esta opción está sobre la mesa de análisis, más allá de que sea la última a tomar”, remarcó.

“Necesitamos una respuesta en el corto plazo y esa respuesta no está viniendo, más allá de que el Gobierno tenga en sus planes una futura nueva ley de semillas para definir criterios”, añadió.

Detalle del conflicto

Desde el año pasado, previo acuerdo con exportadores, la compañía lleva a cabo en los puertos un monitoreo de los cargamentos de granos para detectar el uso “pirata” de su innovación.

En caso de detectar que la soja entregada no figura entre las bolsas comercializadas por la firma, entonces procede a cobrar una tasa de u$s15 por tonelada a quienes entregan esos granos.

Hace más de un mes, tras la fuerte oposición contra la multinacional entablada por entidades como la Sociedad Rural Argentina (SRA), el Ministerio de Agroindustria dictó la resolución 140 por la que obligó a Monsanto a homologar su sistema de monitoreo.

Fuentes de esa cartera señalaron que las resoluciones dictadas son válidas para esta empresa como para cualquier otra que quiera ejercer un sistema de chequeo. “Que se sientan amenazados pasa por cuenta de la empresa”, manifestaron desde el Gobierno.

A contramano de la decisión de Agroindustria, la compañía no llevó a cabo ni un solo trámite y, lo que es más, continuó con las supervisiones.

Del lado de los exportadores, la reacción no se hizo esperar. Agricultores Federados Argentinos (AFA) notificó que por el momento mantendrá sin liquidar un stock superior al millón de toneladas de la oleaginosa.

Este volumen representa un importante monto -$4.000 millones- que no se comercializará y del cual no se cobrarán retenciones.

AFA es el noveno exportador de soja del país y viene creciendo. Ante el temor de que la decisión de no exportar granos se haga extensiva a otros jugadores de la cadena, Agroindustria se mantuvo firme en la postura de no permitir el monitoreo por parte de Monsanto.

Este conflicto se suma a la disputa que la cooperativa mantiene con esta compañía desde el año pasado, a raíz de la campaña de soja en el Noroeste del país, que derivó en una contienda judicial en los tribunales de Salta.

En 2015, la multinacional demandó a AFA por infringir su patente por la tecnología Intacta, dado que comercializó soja de esa variedad sin licencia. La causa todavía está en proceso.

Predominio de un gigante

Monsanto es la comercializadora de toda la tecnología aplicada a la soja que hoy se vende en la Argentina.

Su invención llega a los productores a través de las semillas que luego desarrollan compañías como Don Mario y Nidera.

La firma introdujo su primera (semilla) transgénica en 1996. Lo hizo a través de RR -“Roundup Ready”- que incorporaba resistencia al glifosato, elaborado también por la empresa.

Luego de seducir a todo el sector rural con productos genéticamente modificados, se focalizó en la obtención de regalías por la innovación tecnológica aplicada a los cultivos.

Sin embargo, cuando Monsanto quiso exigir “su parte”, fue demasiado tarde: nunca se le reconoció la patente de la RR en la Argentina, por lo que no pudo obtener ingresos derivados de su invención.

Fue así que, a modo de compensación, la firma orientó su negocio a la comercialización de agroquímicos, de la que pudo obtener ganancias millonarias.

En instancias previas al lanzamiento comercial de otro producto -en este caso Intacta-, la firma no quiso volver a pasar por la mala experiencia que debió transitar en los años 90.

Es por eso que en 2014 comenzó a ajustar los controles de las exportaciones con el propósito de erradicar la “piratería” de su nueva genética.

En este contexto, comenzó a negociar acuerdos con los exportadores para poder revisar todos los cargamentos de soja que salgan de la Argentina y así detectar el uso de biotecnología no abonada.

En otras palabras, buscó establecer un control privado sobre los envíos al mundo con el fin de poder cobrar por su innovación.

Buryaile y Monsanto, en una pelea golpe por golpe

Que se tenga memoria nunca antes una cosecha de soja generó tanta incertidumbre y complicaciones como la que se intenta levantar. Dos factores generan este escenario: el clima y Monsanto con su sistema de cobro del canon por su tecnología Intacta. El ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile entiende que la obligación de los productores a firmar una cláusula en los contratos de granos para realizar la detección del evento biotecnológico restringe la libertad de comercio. “Las reglas de juego las ponemos nosotros, no una empresa”, afirmó.

Los dos problemas han escalado de manera imprescindible en las últimas semanas. Los productores no sólo tuvieron que lidiar con un temporal desmesuradamente extendido tanto en el tiempo como en el espacio que los obligó a frenar en seco la cosecha de soja de primera. Ya sea por falta de piso en los lotes o por la destrucción de los caminos, las cosechadoras hace más de diez días que están paradas.

Ahora se les suma todo el embrollo generado en la comercialización de la soja con la cláusula Monsanto. La declaración del ministro Buryaile acerca de que “no se puede poner en la cabeza una pistola al gobierno a cuatro meses de haber asumido” durante el congreso del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), refleja el malestar con que se están desarrollando las negociaciones de último momento con la empresa. Como hay mucho en juego las partes aún no se pudieron dar el lujo de pegar un portazo. Ganas no les faltan.

Lo que meses atrás arrancó bien en reuniones cordiales y constructivas para llegar a un acuerdo sobre cómo desmontar la cláusula Monsanto consensuando distintas fórmulas que atendieran el cobro del evento biotecnológico, está por terminar de la peor manera. El planteo de los funcionarios del Ministerio a Monsanto era “no hagan de policía y control y no efectúen la retención compulsiva; es un tema de nuestra competencia y penalizaremos a los infractores de la ley, a los que se detectó el evento y no pagaron”. La empresa no cedía pero evaluaba alternativas.

Hasta que en un momento la negociación se enturbió y las argumentaciones fueron reemplazadas por la fuerza de los hechos consumados. Se cuenta que todo comenzó a desbarrancarse cuando Monsanto endureció aún más su posición al vislumbrar la posibilidad de incorporar la controversia en la agenda de la reunión de los presidentes Barack Obama y Mauricio Macri. Jugaron a fondo porque sabían que de tratarse en ese nivel tenían el partido ganado. Pero les salió mal y el buen clima para seguir negociando voló por el aire. La represalia no tardo en llegar.

En Agroindustria encontraron un hallazgo arqueológico: una vieja ley que autorizaba a la entonces Junta Nacional de Granos para aprobar los análisis en el comercio de granos. La desempolvaron y generaron la resolución 140 que obliga a cualquier procedimiento que intervenga en la comercialización de granos a contar con la aprobación de Agroindustria. Así Buryaile encontró la forma para volver a tener la pelota al pie.

La respuesta vino esta vez del propio Brett Begemann, CEO global de Monsanto, que se subió al jet privado para intentar una audiencia privada con Mauricio Macri. No lo logró. Apenas sostuvo una charla telefónica con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y una reunión con Buryaile.

Las negociaciones continúan pero esta vez el tiempo les corre en contra. El lunes, si Dios quiere, entran las cosechadoras a los lotes. ¿Se continuará haciendo el test para detectar Intacta? ¿Seguirán los exportadores alineados a la cláusula Monsanto? ¿Qué pasará con los embarques de soja que van a China sino tienen el certificado de bioseguridad?

Para algunos ya no estamos frente a una cosecha de soja sino en una carrera de obstáculos.

Graves pérdidas de rinde y calidad por las inundaciones

Pese a que en los últimos días dejó de llover en las zonas más castigadas por las precipitaciones extremas, diferentes estimaciones privadas y públicas coinciden en que el golpe a la soja de la campaña 2015/16 es fuertísimo.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en su Panorama Agrícola Semanal (PAS), estimó que la merma es de cuatro millones de toneladas, lo que presenta una caída del 6,7% respecto de su anterior estimación, y llegaría a 56 millones de toneladas. Comparada con la campaña anterior, la caída resultaría del 7,9% (60,8 millones de toneladas).

Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que sólo en la zona núcleo se perdieron dos millones de toneladas de soja.

A su vez, el Ministerio de Agroindustria estimó pérdidas por 3,3 millones de toneladas, aunque si se desagregara la propia información de la cartera de acuerdo a las provincias más afectadas la caída productiva sería de 4,5 millones de toneladas.

Las regiones más comprometidas son el centro-este de Entre Ríos, el centro-norte de Santa Fe y Núcleo Norte, según informó el PAS, aunque también hay sectores de la zona núcleo sur y del centro-norte de Córdoba.

Las pérdidas, se explicó en el informe, no sólo son por inundaciones sino también por abandono de lotes afectados por hongos, dijo el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. “Los problemas en la calidad de los granos en algunos casos son tan extremos que no justifican la recolección de los cuadros”, afirmó el PAS.

Además señaló que “al desgrane de vainas y a la merma en el peso de los granos (en mayor medida debido a la metabolización de reservas en el poroto)” hay que sumar las pérdidas en cosecha que se registren cuando puedan entrar las máquinas. El PAS calculó que la caída podría llegar a ser de entre el 15 al 30% sobre el rendimiento previsto.

Por su parte, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) destacó que el estado de los caminos en las regiones afectadas por las precipitaciones es deplorable. Y pronosticó el regreso de las lluvias a partir de mañana.

Otro factor que complica la cosecha es la proliferación de enfermedades. Con 185 milímetros y temperaturas agradables, señaló el informe de GEA, “no hubo fungicida que pueda hacer frente a los patógenos, aunque hay diferencia entre los lotes de soja que fueron controlados para chinches y hongos y los que no”, sostuvo el GEA.

Además de la merma por rinde, el informe de GEA advierte que se vislumbra un aumento de costos por los mayores gastos en secada, embolsado, logística y castigo por la calidad sobre el precio por la calidad del grano.

En leche, a su vez, distintos informes relevaron pérdidas sustanciales por la imposibilidad de entregar materia prima a las industrias debido al anegamiento de los caminos.

Preocupación oficial

En ese contexto, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, expresó su preocupación por la situación de los productores afectados por las inundaciones. “Cualquier plata que pongamos es corta”, dijo durante el seminario del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), sobre el fondo de $ 500 millones que cuenta la ley de emergencia económica para desastres (este año se repartieron $ 230 millones).

La cartera agroindustrial anunció un paquete de asistencia a las provincias afectadas por $ 100 millones que se destinará, entre otros objetivos, a la reparación de caminos secundarios.

Fuente: La Nación

El clima cambió la relación de precios

La soja disponible, acariciando los US$ 256 y la posición abril del maíz en US$ 182, son las dos caras de la misma moneda, el precio de la necesidad y la incertidumbre. Si bien ambos mercados tienen fundamentals de análisis distintos, el efecto inicial sobre los precios domésticos es el mismo, fuerte suba ante la falta de oferta en el mercado disponible.

El contrato abril del maíz en el Matba marca una situación técnica ante contratos de venta abierto que deben ser cubiertos con la contraparte de compras. Pero la oferta no aparece, pues no hay seguridad de entrega si continúa el tiempo lluvioso. Así, el mercado no bajará hasta que la posición vendida pueda ser cubierta. Por este motivo el precio del maíz en la posición siguiente, junio, se cotiza a US$ 161 por tonelada, con un descuento mayor a los US$ 20 respecto del disponible.

El mercado está invertido en el súper corto plazo -apenas un par de semanas- y este precio de oferta debería ser aprovechado por aquellos productores que disponen de maíz disponible y lo puedan vender en el Matba. Hay que tener en cuenta que una vez que desaparezca la necesidad de cubrir la posición abril el mercado tendrá una baja de US$ 20, por tonelada acercándose a los precios de la posición junio.

En el caso de la soja, la menor producción estimada ha tenido un fuerte impacto alcista no sólo en Chicago, sino también en el Matba y en los precios del mercado disponible. En Chicago la oleaginosa acumula subas de US$ 34 y llegó al máximo de contrato para la posición mayo, con US$ 371, mientras que en la Argentina la soja disponible mejoro US$ 37 al arribar al máximo para el contrato de la cosecha actual, con US$ 256. En cambio, la posición mayo se cotiza a US$ 252, asumiendo que el clima mejorará. Un dato a tener en cuenta, la soja mayo 2017 se cotiza en el mismo nivel de la soja mayo actual, US$ 252.

Pensando en la próxima siembra, y en comparación con el margen bruto del maíz, la soja vuelve a ser competitiva y más rentable, en tanto que los productores deberán replantearse el aumento de superficie de maíz a partir del análisis actual de los precios relativos.

La coyuntura hoy no es muy favorable: freno en la cosecha; falta de oferta de soja y de maíz disponible; fábricas de aceites paradas; vapores en espera; el productor que no vende ante la sorpresiva suba de los precios, y un sector exportador que no podrá liquidar divisas en el ritmo esperado por la falta de mercadería disponible. Un círculo vicioso y negativo para todos los actores de la cadena.

Las excesivas lluvias ocurridas en las principales zonas agrícolas de la pampa Húmeda han tenido un efecto negativo sobre los rindes esperados y ya se consideran pérdidas irreversibles de por lo menos 5 millones de toneladas en la producción de soja. Las mermas pueden ser aún mayores cuando los productores puedan entrar a sus campos. Desde el punto de visa macro la producción argentina de soja se estima ahora en 55 millones de toneladas, contra los 60 millones iniciales.

Fuente: La Nación

Granos: estrategias comerciales para el día después de las lluvias

Más allá del área afectada por los graves excesos hídricos del centro del territorio nacional y del litoral, gran cantidad de productores enfrentan problemas para trillar, transportar y cumplir los compromisos de entrega de granos pactado con anterioridad. “Algunos están en situación mejor, otros peor, pero todos preocupados por el destino del fruto de su trabajo, con consultas permanentes de los pronósticos y conversaciones con cosecheros, transportistas y acopios”, observa el presidente de una cooperativa.

Mientras tanto, surgen preguntas clave para los que pueden tomar un poco de distancia del problema climático. La primera es: ¿qué pasó con la evolución de los precios de los granos entre la situación previa al desastre y hoy? Y la segunda, vinculada a la anterior: ¿Qué decisiones tomar con la comercialización cuando el clima se normalice?

Con relación al aumento del precio de la soja entre marzo y hoy, el consultor Sebastián Olivero recuerda que hace tres semanas la oleaginosa se cotizaba a US$ 330 por tonelada para el futuro más cercano en Chicago y a mediados de esta semana llegó a US$ 362. En los mercados argentinos pasó de 3000 a 3600 pesos por tonelada.

Por su parte, el maíz valía US$ 138 por tonelada en Chicago hace tres semanas, contra US$ 152 de esta semana. En el mercado de Rosario pasó de 2100 a 2600 pesos por tonelada. Olivero también observa que, además del salto brusco en las entregas cortas, se registraron subas en las posiciones más largas, como julio y septiembre de 2016, y mayo de 2017.

En función de este comportamiento, el consultor recomienda, a quien necesite fondos en los próximos días y pueda cargar camiones, concretar ventas cortas, sobre todo, de maíz, antes de que reaparezca la oferta interna masiva y comience a sentirse el efecto de la gran siembra de los Estados Unidos, que llevará el área a 37,9 millones de hectáreas, 2,3 millones por encima del ciclo anterior, y que puede dar lugar a una cosecha récord, de 365 millones de toneladas.

Quien no tenga necesidad de venta inmediata puede tomar un put -que se abarató o en los últimos días por la suba de precios- que le pone un piso al precio de venta y preserva el derecho de capturar cualquier alza futura si continúan las complicaciones durante la recolección. Esta semana se ofrecían puts de US$ 145 por tonelada, con 4 dólares de prima. En un escenario bajista se cobran US$ 141, pero si el maíz se catapulta a US$ 180, la cuenta final da 176 dólares.

Números inciertos

“Día a día se va perdiendo calidad y rendimiento en los cultivos de soja sin cosechar. Nadie sabe si son dos, cuatro o seis millones de toneladas las que se perderán, pero sí se sabe que éste ha sido un factor alcista sobre los precios”, entiende un técnico que recorre muchos campos agrícolas.

No obstante, si el clima se normaliza “los precios pueden bajar rápidamente porque muchos productores van a querer entregar mercadería para cumplir contratos vencidos y otros van a cargar para aprovechar los días en los que se puede trabajar”, advierte Olivero.

Al productor que necesite efectivo, Olivero le aconseja aprovechar los precios actuales para vender. Si no lo necesita puede asegurar un piso cerrando algún negocio con ventas a mediados de año a 250 dólares por tonelada. Otra opción más flexible es un put noviembre a 244 dólares por tonelada, con 3,50 dólares de prima, que da un piso de 240,50 dólares y que permite capturar cualquier suba eventual.

Fuente: La Nación

Una empresa no es igual que el Estado

La cosecha de soja 2015/16 ya comenzó y la solución al problema generado por la empresa Monsanto por la aplicación compulsiva de la “cláusula de Biotecnología” y el sistema Bolsatech continúa transitando un camino sin soluciones.

El punto de peso en este conflicto es que el sistema privado de fiscalización, penalización y cobro en puertos y acopios que se impone a través de esta “cláusula”, y el que también es implementado por la cadena agrícola bajo el nombre de “Bolsatech”, viola los usos y costumbres en la comercialización de soja, y asigna a la empresa como fiscalizador en el uso de semillas y ventas de granos, tomando claramente una atribución que sólo le corresponde al Estado.

De esta manera sin sustento desde lo legal, Monsanto va ciego atrás del cobro de un canon por la tecnología “Intacta” supuestamente patentada, sin reconocer la ley vigente de semillas y creaciones fitogenéticas Nº 20.247 y menos aún el rol del Estado como aplicador de dicha ley. En esta maroma de confusiones Monsanto enreda las situaciones y busca enmarcar este conflicto dentro de la ley de Patentes, cuando esta expone que no se pueden patentar seres vivos, plantas y semillas. Por lo tanto, y mal que le pese a la empresa, el marco normativo que tiene incumbencia en estos temas es la ley de semillas.

En este trajinar se ha llegado a la cosecha y lo más despejado hasta aquí es que la empresa estadounidense va más allá de las semillas, al montar un sistema de fiscalización paralelo al Estado que distorsiona la transparencia en la comercialización del mercado de soja, y juega a interponerse como un tercero en el negocio entre dos partes: uno que vende granos y otro que lo compra.

En términos generales Monsanto no tiene derechos sobre la semilla de uso propio y bajo ningún aspecto sobre los granos producidos en la Argentina. Por eso insistimos en la falta de derechos sobre el poroto de soja, así como en la ilegalidad del cobro compulsivo bajo la cláusula de “biotecnología” y el sistema Bolsatech como un procedimiento paraestatal. La tecnología en la producción agropecuaria se paga con la compra de fertilizantes, de semillas o fitosanitarios y para los que hacen un uso indebido de la misma está la ley y la Justicia, no una empresa privada con intereses directamente involucrados y una vocación de policía paraestatal.

En este escenario lo primero que debe conocer el productor es que en esta cosecha puede directamente sufrir en forma indebida retenciones de dinero por parte de exportadores de soja o notas de débito de parte de Monsanto, por lo que deben estar en alerta y revisar sus liquidaciones de venta de granos ya que pueden existir abusos.

Desde CRA, en defensa del productor y con el fin de protegerlo, estamos trabajando en herramientas legales, como cartas documento, para que puedan hacer frente a estas irregularidades y resguarden sus derechos. Este instrumento será difundido a través de nuestras entidades de base.

El agujero negro heredado de la gestión kirchnerista, que desatendió con desidia el conflicto, debe ahora ser corregido por esta nueva gestión, mucho más volcada a resolver los verdaderos problemas del sector agropecuario, y tomar su rol en la disputa para ponerse los pantalones largos. El Ministerio de Agroindustria de la Nación, a través del Instituto Nacional de Semillas (Inase), es el que sin más vueltas debe frenar la estocada de la empresa estadounidense y ponerse en la cima de problema para, por un lado, controlar y sancionar el uso ilegal de las semillas y, por el otro, velar por el cumplimiento de la ley actual.

No hay opciones, un Inase renovado, con fuerza e ideas debe ponerse en funciones y dar una vuelta de página a esta triste historia que no hace más que poner trabas al crecimiento productivo de la Argentina.

Fuente: La Nación (El autor es presidente de CRA)