Regalías en soja: Gobierno considera “inminente” una solución a la disputa.

Fuentes oficiales confían que “en estos días” se destrabará el conflicto por una cláusula que impulsó Monsanto en los contratos de granos para asegurarse el cobro de una tecnología.

El Gobierno considera “inminente” una solución a la disputa entre Monsanto y las entidades del campo por una cláusula que impulsó la empresa para asegurarse el cobro de regalías de una nueva soja.

Según una alta fuente del Ministerio de Agroindustria, “va a haber acuerdo en estos días” con la compañía y el sector. Y agregó que ese entendimiento es “inminente”. Desde hace tres semanas se viene negociando entre las partes.

Monsanto, que desarrolló Intacta, una soja resistente a insectos, ideó un mecanismo de cobro de un canon para los productores que no pagaron en la semilla consistente en un test sobre el grano en los puertos. Si el test da positivo y el productor no pagó antes la tecnología, Monsanto realiza el cobro en ese momento.

Este sistema generó críticas entre las entidades del agro porque la firma intervino en los contratos de compraventa de granos impulsando una cláusula para hacer esos análisis.

Las entidades exigen el fin de esa cláusula para descomprimir la pelea y reclaman que sea el Estado, a través del Instituto Nacional de Semillas (Inase), quien realice las tareas de control sobre las semillas. En rigor, el Gobierno viene prometiendo constituir el directorio de ese organismo, vacío desde 2005, para avanzar y reemplazar el control de Monsanto.
“Se negocia palabra por palabra”

La semana pasada, en medio de diversas conversaciones, el Gobierno proponía que la empresa levante la cláusula, apurar la conformación del Inase, acotar el uso propio de la semilla (una figura contemplada en la ley actual de semillas) y promover que el pago de la tecnología se realice en la primera venta de la bolsa.

“Se negocia palabra por palabra”, confió la fuente oficial sobre las tratativas actuales.

Por lo pronto, luego de haber realizado el análisis el año pasado para la soja del Norte del país, esta campaña el sector exportador en la zona de Ramallo ya comenzó a hacer ese test para el cultivo que se está cosechando en la pampa húmeda.

En una entrevista con LA NACION en Expoagro, que se hizo la semana pasada, el presidente de Monsanto, Juan Farinati, ratificó la vigencia del sistema de la empresa y agregó que los productores también podían optar por el otro sistema, denominado Bolsatech, avalado por gran parte de la cadena agroindustrial. Bolsatech, que no tiene un cobro compulsivo, iba a empezar ayer, pero su comienzo se postergó una semana para aguardar el resultado de las negociaciones en Agroindustria.

Para un importante exportador, esta disputa puso en una disyuntiva al Gobierno justo cuando busca recomponer las relaciones con los Estados Unidos, país donde tiene su sede la compañía. Suspicaz, dijo: “Difícil decirle no a Monsanto diez días antes de la llegada de Obama”.

Lógicas que afectan el ingreso de divisas

La mayoría de la prensa no especializada muestra seria preocupación porque los exportadores no liquidan divisas y en el caso de los productores se dice que éstos no quieren vender la soja a la espera de alguna devaluación adicional. Para evaluar el tema liquidación de divisas hay que entender primero cómo funciona este negocio. Y como estamos hablando de cultivos que crecen y seres humanos que piensan y actúan, podemos decir que la liquidación de divisas está muy relacionada a factores biológicos y sociales.

Comenzando por el factor sociológico, si el productor no vende el exportador no puede com- prar, y si éste no puede comprar no puede liquidar divisas. Pues el objetivo y motivo fundamental de la liquidación de divisas es recibir pesos para poder pagar las compras efectuadas.

El nuevo gobierno comenzó liberando el cepo y eliminando las retenciones a todos los productos exportables menos la soja, donde el planteo fue reducir las retenciones en 5% por año. Hasta aquí, lo prometido fue cumplido. Y mucho tiempo antes de la asunción del nuevo presidente los productores ya habían tomado como estrategia no vender. Si saben que les van a bajar las retenciones y liberar el dólar, ¿ por qué motivo van a vender?, sería el razonamiento socio- económico.

Veamos ahora como actuaron los productores y los exportadores, entre el 16 de diciembre y el 2 del actual. Los productores vendieron soja y maíz por un equivalente de US$ 5000 millones. Haciendo el número más fino y tomando las cifras publicadas por el la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, las divisas totales liquidadas llegan a US$ 5700 millones, incluyendo no solamente soja y maíz, sino también el resto de los productos.

Lo importante para destacar es la composición de las ventas de los productores por el efecto que este dato tendrá en la futura liquidación de divisas del próximo trimestre. En el periodo analizado, los productores vendieron un total de 11,7 millones de toneladas de soja y 7 millones de toneladas de maíz. De los 11,7 millones vendidas de soja, 7 millones corresponden a soja disponible de la vieja cosecha. Aquí, entonces, se descubre la primera verdad, los productores vendieron más del 90% de la soja que tenían almacenada de la campaña anterior, entonces no es cierto que se diga que los productores no vendieron la soja y los exportadores no liquidaron divisas.

Mayoría “a fijar”

Los productores vendieron luego 4,7 millones de toneladas de soja nueva para entrega en cosecha, pero aquí hay que tener en cuenta que de ese volumen 3,7 millones se pactaron bajo la condición “a fijar precio” o “a fijar dólar” al momento del cobro. Y la gran sorpresa, sin ninguna duda, la ha dado el maíz, los productores vendieron 3 millones de toneladas disponibles y 4,1 millones de toneladas de la nueva cosecha.

Y aquí está el dato a tener en cuenta, los productores vendieron a futuro, ya sea en el Matba o forward, 4,1 millones de toneladas de maíz que todavía no se han cosechado. Mientras que en soja los productores vendieron solamente 1 millón de toneladas a precio, en el caso del maíz las ventas a precio superaron los 4 millones de toneladas, siempre hablando de la nueva cosecha.

Segunda conclusión socio- económica, el productor vendió aquel producto que consideró más valorizado: el maíz llegó a superar los US$ 155 por tonelada y ahora se cotiza a US$ 145, y decidió retener aquel producto, como la soja, con menor precio, que se cotiza en un rango de US$ 210/ 214 por tonelada desde hace varias semanas y que se considera con mayor esperanza de suba en el futuro. Si el productor vendió solamente 1 millón de toneladas de soja, de los 60 millones que se estiman recolectar, hay grandes chances de poder tener en cosecha el efecto “Puerta 12”, con la consecuente caída de los precios.

La necesidad de venta de los productores de soja se estima en el 40% en el trimestre abril/ mayo/ junio y ese porcentaje equivale a un volumen de 24 millones de toneladas o el equivalente de casi US$ 8000 millones. En términos de camiones de descarga diaria necesaria para satisfacer la oferta, se calculan 10.256 camiones, equivalente a 300.000 toneladas diarias. Si a este análisis le agregamos las necesidades de venta ( US$ 320 millones adicionales de ingreso de divisas) y de entrega de maíz, estimada en 6 millones de toneladas, se deben adicionar 77.000 toneladas diarias de descarga, o su equivalente de 2500 camiones, estamos a las puertas de un serio problema de infraestructura y ante un previsible colapso del sistema comercial.

Estiman posible un aumento en la superficie destinada al maíz

Continuó la incorporación de cuadros de maíz con destino grano comercial correspondiente a la campaña 2015/16 en todo el país, con labores de siembra se generalizaron en gran parte del área agrícola nacional. Las buenas condiciones climáticas en la última semana permitieron la recuperación parcial de parte de los cuadros afectados por la caída de granizo. Ya en la primera etapa de la ventana de siembra de maíces tardíos o de segunda ocupación en el centro y sur del país, se plantea un posible aumento en la superficie destinada a este cereal.

La cristalización del mismo en las próximas semanas estará supeditada fundamentalmente a las condiciones climáticas que permitan entrar en los lotes; que a la fecha aún poseen excesos hídricos en particular en el centro del país. Frente a este panorama se mantiene la intención de siembra inicial en 2.720.000 hectáreas para la campaña 2015/16, un 20 % menos en comparación al ciclo previo. Sobre esta estimación de superficie el avance de siembra cubrió a la fecha el 50,4 % del área, en números absolutos unas 1,37 millones de hectáreas.

Avanza con buen ritmo la siembra de soja

Luego de registrar un avance intersemanal de 14,2 puntos porcentuales, la siembra de soja logró cubrir el 68,6 % de las 19.800.000 hectáreas proyectadas para la campaña en curso, reflejando de esta forma un leve adelanto interanual de 1,8 puntos porcentuales. La incorporación de cuadros de primera ya se encuentra próxima al 80 % de la superficie prevista y la mayor parte del área aún pendiente se ubica en las provincias del norte, en donde la siembra comenzó recientemente. En paralelo, el avance sobre lotes de segunda aún no alcanzó a cubrir el 20 % del área prevista y se agilizaría en pocas semanas, una vez que la trilla de cebada y trigo de inicio en la región bonaerense.

La buena oferta hídrica relevada en gran parte de la región agrícola brindó fluidez a la siembra, que solo registró esporádicas interrupciones como resultado del paso de diversos frentes de tormenta desde noviembre a la fecha. Los primeros lotes implantados aún transitan etapas vegetativas, con seis a siete nudos (V6-7) en condición buena a muy buena. Sobre el Núcleo Norte aún perdura la condición de excesos hídricos como resultados de las abundantes lluvias acumuladas durante los últimos meses, en paralelo también se están realizando resiembras en lotes perdidos por granizo.

Continúa la cosecha de trigo

Continúan la recolección de trigo sobre gran parte del centro del país, elevando el avance de trilla a nivel nacional al 40,9 % de la superficie apta. A pesar de las lluvias registradas durante la última semana, la cosecha del cereal registró un progreso intersemanal de 9,9 puntos porcentuales y mantiene un retraso interanual de -12,6 puntos porcentuales. En paralelo, el rendimiento medio nacional ascendió a 24,8 qq/Ha y continúa mejorando a medida que las labores de cosecha se extienden sobre el sur del área agrícola nacional.

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Fuente: Bolsa de Cereales de Bs As.

Se ha comercializado el 75% de la soja campaña 2014/15

Se ha comercializado el 75% de la soja campaña 14/15, restando aún 5 meses para el ingreso de la próxima cosecha. Aún quedarían en manos del productor 25,7 millones de toneladas.

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Cuando las tareas de siembra gruesa para la campaña 2015/2016 comienzan a tomar velocidad, es interesante mirar el estado de la comercialización de granos de la campaña previa para contribuir al análisis de lo que se puede esperar para el nuevo ciclo comercial que se avecina. Según datos del Ministerio de Agricultura de la Nación, al 4 de noviembre se han comercializado 45,5 millones de toneladas de soja, por lo que aún quedarían en manos del productor 25,7 millones de toneladas de la oleaginosa, 4 millones más que a igual fecha del año 2014.

Comparando el total de compras respecto de la producción, se ha comercializado el 75% de la soja campaña 14/15, restando aún 5 meses para el ingreso de la próxima cosecha. El ritmo de transacciones se encuentra 5 puntos porcentuales por encima de lo comercializado en la campaña 13/14 y un punto porcentual por debajo de lo comercializado durante el ciclo 12/13, con una desaceleración a partir de la segunda quincena de julio.

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La fuerte caída en el precio de los granos llevó a los productores a vender una mayor cantidad de toneladas al inicio del ciclo para cubrir sus compromisos financieros, para luego esperar una recuperación en las cotizaciones, vendiendo solamente ante necesidades de liquidez o por negocios puntuales.

¿Qué pasa con los cereales?

En maíz, el total de compras de la campaña 14/15 es 1% inferior al total comercializado durante el ciclo 13/14, alcanzando a cubrir el 64% de la producción. Aún quedarían en manos de los productores 16,5 millones de toneladas, 3 millones más que a igual fecha de 2014.

En cuanto al trigo, el total de compras del cereal cosecha 14/15 alcanzó 12,75 millones de toneladas, es decir, un aumento del 75% frente al total comercializado durante igual período del ciclo previo debido a una mayor participación del sector exportador que incrementó sus compras en 5,4 millones de toneladas.

Este comportamiento se explica por la intervención del mercado triguero por parte del gobierno nacional, ya que durante el período 13/14 prácticamente no se otorgaron permisos de exportación.

Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba

El optimismo y los planes de alguien que no es Heidi

El que descartaba en su plan de siembra hacer un maíz tardío ahora lo está volviendo a pensar. Aquel que se negaba a fertilizar la soja comenzó a revisar sus números. Y el otro que había postergado su visita al concesionario del pueblo para renovar la chata ahora se paró frente a la vidriera a mirar las últimas 4×4.

El resultado de las elecciones presidenciales del domingo pasado renovó el ánimo de gran parte de los productores. Con el ballottage y la perspectiva de que triunfe el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, que fue más claro que Daniel Scioli en su propuesta de política agropecuaria, la rueda del campo comenzó a ponerse en movimiento. Lo reflejaron los mercados de granos en los primeros días de la semana con la subas locales del maíz, desacoplados de Chicago. Sin ROE ni retenciones, como prometió Cambiemos, habrá un futuro productivo para el cereal y no un desbarranco como está sucediendo en esta campaña. Lo mismo sucederá con el resto de los cultivos y la ganadería. El escenario internacional no es tan bueno como el que desperdició el kirchnerismo en la mayoría de los 12 años que estuvo en el poder, pero tampoco es tan malo como para alarmarse. Una soja de US$329 o un maíz de US$153, con menor presión impositiva y sin intervencionismo en el mercado coloca al agro de nuevo en carrera.

El mundo, en vez de caerse encima, no deja de dar señales positivas para la Argentina. El Partido Comunista chino levantó anteayer la prohibición de que las parejas tengan más de un hijo. Es “la noticia más trascendente para el sistema agroindustrial argentino y el interior”, dijo Fernando Vilella, director del programa de Agronegocios de la Fauba. Las aburridas especulaciones sobre si China crecerá uno o dos puntos menos que el año anterior en las que se embarran algunos analistas económicos quedan en un segundo plano frente al crecimiento de la demanda de alimentos en el país más poblado de la Tierra. China necesitará más soja, maíz, lácteos y carnes que en la actualidad. La Argentina no sólo lo puede aprovechar en términos de exportaciones, sino en la generación de inversiones, creación de empresas y puestos de trabajo en el país.

Planes bonaerenses

El triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, a quien despectivamente algunos la llamaron Heidi, también trae un aire de esperanza al campo. Aunque mucho dependerá de lo que suceda a nivel nacional, sus referentes agropecuarios tienen en carpeta varias iniciativas. Entre ellas, la concreción de obras de infraestructura, la modernización de la horticultura y la aplicación de la ley de desarrollo del Sudoeste, según explica Leonardo Sarquís, que acompañó junto con Jorge Srodek y Pablo Torello a Vidal en las recorridas por el interior de la provincia para explicar las propuestas de Cambiemos para el agro.

La conclusión de las obras de la cuenca del Salado, la modernización de los corredores viales de las rutas nacionales 8 y 5 y la ruta provincial 88 y la concreción de la postergada ruta del cereal (en el oeste bonaerense) aparecen entre las prioridades.

Con la horticultura, explica Sarquís, tomarán en cuenta la experiencia chilena. “Hace 17 años Chile tenía una horticultura como la nuestra, con mucha marginalidad; apuntamos a que haya mejoras en sanidad y calidad y que llegue a exportar por 1000 millones de dólares al año”, señala. La modernización hortícola también apuntará al combate contra el hambre y a las necesidades del mercado interno, adelanta el especialista.

Otra prioridad que tendrá la gestión de Vidal en la provincia de Buenos Aires será la del trabajo con las secretarías de Producción de los municipios. “Habrá un tiempo corto de diagnóstico y luego vendrá la ejecución”, adelantó Sarquís. En materia crediticia apuntarán a recrear los préstamos a valor producto. Otros dirigentes que trabajan cerca de Vidal afirman que no habrá una marcha atrás con el aumento del inmobiliario rural de 2012. “Lo que no podamos hacer, lo diremos con claridad”, sostienen.

El trabajo de reconstrucción será arduo. Y, a diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, se presenta una oportunidad para encontrar soluciones a los problemas por la vía del diálogo. No es poca cosa.

Maíz

-20%

Caída

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene ese porcentaje de reducción del área.

La frase

Rubén Ferrero

Presidente de CRA

“El oficialismo recibió un voto castigo de la ruralidad en las elecciones”

Fuente: La Nacion

Prevén alza en la siembra de girasol por expectativa de mejor rentabilidad.

Los productores de girasol analizan aumentar el área implantada con el grano, cuando aún queda un mes para continuar con la siembra, movidos por la expectativa de una baja en las retenciones y la mejora del 13% en el precio internacional del aceite en los últimos 40 días, según publicó El Cronista.

“Estamos convencidos de que el próximo gobierno modificará sustancialmente, si no las elimina, las retenciones del 32% sobre el girasol que, desde 2007, vienen oprimiendo a la cadena de valor”, aseguró Luis Arias, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir).

Arias calculó que “sin considerar modificaciones en el tipo de cambio oficial, y si las retenciones bajaran a cero, el productor cobraría unos u$s 315 por tonelada, lo que posicionaría al cultivo de girasol como una alternativa muy competitiva para las provincias de La Pampa y Buenos Aires”.

El asesor económico de Asagir, Jorge Ingaramo, estimó a su vez que “con rinde de 20 quintales por hectárea el productor podría sumar unos u$s 273 más, si las retenciones al girasol desaparecieran. Es el día y la noche”, graficó.

Por lo pronto, el repunte en la producción de girasol a nivel nacional, en el ciclo anterior, tuvo su correlato en las cantidades procesadas y exportadas por la industria.

En los ocho primeros meses del año se vendió al exterior 135% más de aceite de girasol y 285% de pellet y subproductos de la oleaginosa, según un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

La campaña girasolera 2014/2015 significó un repunte en la producción del 53% frente a lo recolectado durante el ciclo 2013/2014, mientras el precio de exportación del aceite de girasol sufrió en menor medida la tendencia bajista de los mercados internacionales, y por las característicasádistintivas de su mercado resistió mejor que el aceite de soja. Así, la caída en las exportaciones del grano de girasol (-36%), se vio más que compensada por el incremento en las ventas de aceite y subproductos, consecuencia del mayor procesamiento de la oleaginosa, concluyó la bolsa cordobesa.

Anticiparse, la clave para sobrevivir

No es noticia que la llegada de los cultivos estivales trae una serie de dificultades que ponen a prueba la rentabilidad del productor. Cargas impositivas, tipo de cambio desfavorable, los ROE’s y el aumento del costo de los insumos son algunos factores que desalentaron la actividad y siembran el interrogante de su sustentabilidad.

En este contexto, el arrendamiento fue uno de los subrubros más afectados, a tal punto que los distintos actores del sector subrayan que hoy es imposible obtener rentabilidad. Entre la espada y la pared, quienes no cuentan con campo propio se debaten entre contratar o no contratar, sembrar o no sembrar.

Aquí es donde el ingenio del productor hace la diferencia. En Entre Ríos, Javier Alonso tomó una seria de medidas para amortiguar los golpes y mantener su estructura de producción agropecuaria, que cuenta además con una empresa de camiones de transporte y un pulverizador para las labores.

“Se baja el área por un tema financiero, dado que el número no cierra”, cuenta el productor a Infocampo. Para esta campaña, Campo de Avanzada (su grupo empresario) sembrará en unas 4.500 hectáreas, cuando un año atrás superaba las 7.000. Todo, 100% arrendado.

Cerrar rápido los contratos

Su estrategia se basó en la anticipación. Alonso renegoció en tiempo récord los contratos con los dueños de los campos, que se extienden por el centro-este de la provincia. La mayoría fue a porcentaje: acordó un 20% en los campos de Villaguay, ubicados en el sur, y un 15% en la zona de Federal, en el norte, un menor porcentaje al encontrarse a más de 400 kilómetros del puerto.

“La zona centro de Villaguay-Concepción es bien agrícola desde hace 10 años, los campos están con una agricultura permanente en directa. En el norte está todavía la ganadería a la vuelta y hay una actividad mixta. Hay bastante monte, campos marginales y es donde más achicaron la superficie por productividad y distancia con los puertos”, describe. Con otro puñado arregló un número fijo, donde Alonso consiguió una baja de hasta un 50%. “Arreglé en cuatro quintales, cuando el año pasado cerraba en siete. Y a cosecha, sin nada de anticipos”, agrega.

Una conjunción de factores ayudaron a acordar los alquileres con anticipación. Por empezar, reconoció que había el temor general, producto de que sobrevolaba en el aire una sensación de que iba a derrumbarse la producción. “Estábamos asustados tanto nosotros como los dueños de los campos, y ayudó que fue un año para cerrar un alquiler con una baja tan importante. En Córdoba , mis socios consiguieron quitas en los alquileres, pero no más del 20 o 25%; claro que sacan soja de 35 o 40 quintales”, cuenta.

En segundo lugar, hace hincapié en la mala experiencia que tuvo la región durante la campaña pasada, perjudicada por las lluvias inoportunas: “Fue bastante flojo por los excesos de agua durante noviembre, justo en el momento de la siembra. No paró más, no pude sembrar en fecha y lo que sembrábamos se nos pudría o lo teníamos que resembrar, o tenía mucho costo. Después, se cortó el agua cuando la necesitábamos para el llenado de granos, en febrero-marzo. Fue un combo medio complicado”.

Todo esto, sumado a que no había demasiada competencia a la vista, hizo que el mercado se hiciera rápido. “Ya algunos el año pasado se habían quedado sin alquilar por dilatar la negociación.”
Atacar desde temprano. La anticipación es la clave para salir airoso, no sólo en el negocio sino también en el principio del manejo. Una vez que estrecha la mano con los dueños de los campos, Alonso empieza con los barbechos. Apenas percibe algún nacimiento de malezas realiza los controles preemergentes.

“Hemos aprendido mucho sobre el manejo de rama negra (conyza bonariensis), que te diría ha sido el mayor problema de los últimos años. Cuando se estira el período de rama negra, de agosto a los primeros días de septiembre, si no hiciste un barbecho con anticipación empieza a estirarse y no hay con qué darle”, admite.

En invierno hace un glifosato con baja dosis. “Una vez que levantamos la cosecha, al poco tiempo se entra con una dosis mínima de glifosato y hacemos una sulfonilurea, que puede ser metsulfurón en el caso de soja y glifo y atrazina en el caso del maíz”, señala. Eso, explica, es básicamente su barbecho de arranque.

Durante la fina, Alonso decidió evitar al trigo, dado que Entre Ríos no suele caracterizarse por sacar trigos de alta calidad. En consecuencia, las dificultades de insertarlos en el mercado son aún mayores. Actualmente, se encuentra terminando los segundos barbechos, con otra aplicación de glifosato e imazetapir. “Hemos empezado a usar muchos los preemergentes, a cambiar los principios activos por ese tema de las malezas resistentes. El objetivo número uno es el rendimiento, y no dudo al momento de contratar una o dos fumigadoras más para llegar a tiempo con los barbechos y los controles de insecticida. Es algo que no ponemos en la balanza”, justifica.

La estrategia

De las 4.500 hectáreas arrendadas, Alonso hará solamente 600 de maíz -el 13% de la superficie-por exigencia de un dueño que pidió un 30% de rotación del área. Todo un síntoma del difícil momento que atraviesa el cereal. “No queríamos incurrir en más inversión y crédito porque veníamos golpeados de la campaña pasada. Te diría que, históricamente, tuvimos un 30 o 40% de rotación soja-maíz”, admite.

Para la soja, Alonso decidió aumentar de 30 a 80 el porcentaje de la variedad Intacta. No le dará un aumento significativo en el rinde porque venía utilizando variedades con potenciales similares. “La genética la tenemos, más allá de las variedades que sean Intacta”, dice.

Sí tendrá menos gastos. “Más allá del canon, que tiene su costo y estamos pagando o declarando, vamos a ahorrar en agroquímicos. Eso es lo que tiran las planillas cuando hacemos el presupuesto. La realidad se sabrá al final”, dice el productor, que imagina un ahorro del 15% del costo de producción en relación a la convencional. “Tenés unas entradas menos con el mosquito y un par de aplicaciones menos de insecticida. Nos va a dar más tranquilidad y estabilidad.”

Para el momento de la fertilización, Alonso explica su manejo: “Los maíces los chorreamos con Solmix y este año ya está aplicado lo que hemos sembrado; apuntamos a 100 kilos de nitrógeno, entre lo que le ponemos y lo que aporta el suelo, y hacemos un diamónico de base. Con la soja, este año vamos a usar superfosfato triple y tiraremos entre 50 y 60 kilos”.

La duda en cuestión es si tanto costo generará los kilos necesarios para soportar arrendamiento, siembra, insumos, labores, cosecha y flete. Alonso calcula su rinde de indiferencia en 22 quintales. Sumándole un 20% por alquiler, la cifra sube a 28.

Si bien en la campaña pasada tuvo un promedio general de 26 quintales, el productor advierte que los rendimientos de los campos varían según la región. “El promedio histórico de soja de primera en el sur es de 31 quintales, mientras que en la zona norte estamos en 24 quintales en los últimos años. El sur es el menos castigado por temperaturas, porque en verano hacen 38 grados. En el norte te hacen hasta 42 grados”, asegura Alonso, que concluye: “Para sacar 3.000 kilos de promedio en 4.500 hectáreas te tiene que salir todo muy bien”.

Mantener la estructura del negocio

Con el progreso de Campo de Avanzada, Alonso buscó alternativas que potenciaran el crecimiento de su empresa. Fundó su empresa de logística y transporte para que el precio del flete se lo fijara él mismo. Actualmente, cuenta con cinco camiones que abastecen el traslado de su producción y también de terceros. “Terminó siendo una fuente de rentabilidad. Si bien es todo el grupo, al momento de la gestión lo tratamos de manejar como empresas separadas y diferentes”, advierte.

También adquirió un pulverizador, que le permite hacer las labores de aplicación sin depender de los tiempos del contratista rural. “Ha habido algo más estratégico, porque teníamos una zona grande de influencia donde sembrábamos bastante”, aclara Alonso, que explica por qué invirtió en estos dos rubros: “Laburan todo el año. Si se programa con la producción, al camión lo trabajás todo el año. Lo mismo con el pulverizador. No así la siembra o la cosecha: son labores puntuales de un mes y medio”.

“La disyuntiva es hasta cuánto me achico. Decidí mantener el circo armado porque por ahí me empiezan a comer los costos de estructura”, dice.

Las medidas

Cerró rápido los contratos de arrendamiento, la gran mayoría yendo a porcentajes del 15 al 20%, dependiendo la zona. Con aquellos que pidieron un número fijo consiguió quitas de un 50% y a cosecha.

Apenas concreta, empieza rápidamente con los barbechos. Mediante controles preemergentes, para ahorrarse problemas de malezas, especialmente rama negra.

En soja hará un 80% de Intacta, que le da tranquilidad y estabilidad, además de un ahorro de hasta un 15% en costos de insumos en relación a las variedades convencionales.

Fuente: Agustín Monguillot, Semanario Infocampo

Monitoreo de cultivo: Invertir, no gastar

Alcanzar la rentabilidad en un cultivo se volvió una odisea para pocos. En una campaña donde los costos de producción ponen al productor contra la espada y la pared, exprimir al máximo la capacidad de rendimiento del lote se vuelve la única alternativa para que, al menos, cierren los números.

Allí es donde la tecnología cumple un papel fundamental. Más precisamente, la herramienta del monitoreo de cultivo, que según el Ing. Daniel Igarzábal es el camino para transitar con seguridad hacia el buen rinde. “Es la única forma que tecnológicamente avancemos en la seguridad de que estamos haciendo las cosas bien y no estemos expuestos a aplicaciones preventivas hechas por las dudas y baratas”, afirma a Infocampo.

Director de Halcón, una empresa de monitoreo y asesoramiento en protección de los cultivos, Igarzábal alerta sobre la posibilidad de gastar poco: “Como la rentabilidad no me da para comprar productos de buena calidad, entonces tengo que poner lo más baratito, pero doble dosis, por las dudas. Ahí es donde hay que empezar trabajar sobre la educación en el manejo de plagas en el sentido de decir: “Miren, si gastan dos pesos de más van a tener un buen control y no van a afectar lo que es el ambiente”.

Si bien admite que “cuesta muchísimo” educar al productor, Igarzábal confirma que se ha progresado mucho en los últimos años. “Cuando nos sentamos en mayo para ver cómo iba a ser la próxima campaña de monitoreo, pensamos que se nos iban a caer las hectáreas de monitoreo. Teníamos que pensar algo porque la vida de la empresa era el monitoreo. Llamativamente, a esta altura del año llevamos más hectáreas que el año pasado”, confió Igarzábal.

Hablando con los productores, descubrieron que se volvieron más detallistas con la soga al cuello. “Nos dijeron: ‘Como los números no nos dan, queremos estar seguros cuándo tenemos que aplicar para ahorrar al máximo’. La forma es teniendo un respaldo técnico atrás para saber si hay que aplicar o no”, explica.

Por este motivo, Igarzábal diferencia entre los que ven al monitoreo como un gasto y aquellos que lo toman como una inversión. Los primeros no lo utilizarán regularmente, mientras que el segundo lo incluirá dentro de su estrategia para sus gastos “los tenga bien medidos y regulados y no aplicar cuando no haya que hacerlo”.

La cuestión no pasa por el tamaño del productor, sino por la mentalidad. Igarzábal habla de los dos extremos. Por un lado, el pequeño que no tiene asesoramiento. Por el otro, el grande que quiere sacar un quintal en grandes superficies en vez de sacar cinco en un cuarto de la misma.

“Hay grupos de productores importantes que se han concientizado de este cambio. Pero también hay muchos chicos y medianos donde viven de la economía pura del cultivo, del pesito de más o de menos, y este tipo de cuestiones no están internalizadas o no llegan a ver. También está el grupo empresario de las miles y miles de hectáreas que hacen lo mismo en 80.000 hectáreas porque ese es el plan, es lo que compramos anticipadamente y es lo que hay que poner”, amplía.

Pronosticar una campaña se vuelve una tarea difícil cuando es un año Niño, reconoce Igarzábal. Imagina un alto porcentaje de siembras tardías, lo que generará problemas de plagas al momento de la plantación, entre fines de enero y principios de febrero.

“Seguro que en lo que es toda la zona núcleo de la Argentina (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos y NOA) va a darse alguna oruga. No será la bolillera la más importante, pero sí la defoliadora con toda seguridad siempre que hay primaveras y veranos lluviosos. También la pseudoplusia, falsa medidora, medidora común, spodoptera o incluso la cogollera aparece un poco más tarde”, explica.

Ante esta perspectiva, recomienda no sembrar tardío para escapar de estos problemas de plagas: “La cuestión no pasa por una bola de cristal, sino que ocurra realmente un Niño, y si es un Niño y hay mucha lluvia, las que la van a tener que remar son las plagas.

Por último, Igarzábal concluye que las generalidades no sirven: “Cada lote es cada lote. Si no monitoreo el lote, no sé exactamente lo que hay y no puedo fiarme de que el vecino no haga nada porque él cree que no tiene nada. A lo mejor en mi campo, porque manejé mal las malezas, tengo el problema”.

A tener en cuenta

Si la rentabilidad no da, no debe ponerse lo más barato y en doble dosis por precaución. A veces, unos pesos más aseguran el control de plagas y ahorra pérdidas.

A partir del aumento de los costos, Igarzábal cuenta que cada vez más productores usan monitoreo para saber cuándo y dónde aplicar.

Aún cuesta educar al productor, sea grande o pequeño. Las generalidades no sirven y cada lote es único. El monitoreo ayuda a entender el campo en profundidad y evitar malos manejos.

Fuente: Agustín Monguillot, Semanario Infocampo

Cosecha récord de soja en Córdoba

La Bolsa de Cereales de Córdoba informó ayer que la producción final de soja para la provincia en la campaña 2014/2015 “fue récord absoluto, con 16.806.400 toneladas, y superó en un 25% el resultado final del ciclo 13/2014, de 13.463.400 toneladas”.

Sin embargo, la entidad advirtió que desde el punto de vista económico, el “valor bruto de la producción se redujo en un 15%, producto del recorte en los precios de exportación, según la referencia de la cotización publicada por el Ministerio de Agricultura de la Nación para mayo de 2015. Ello significa nada menos que US$ 1082 millones que dejarían de ingresar en el circuito económico provincial pese al incremento en la producción, al caer dicho valor bruto de 7.147.260 a 6.064.800 dólares”.

En su informe especial sobre soja 2014/2015, la Bolsa señaló que el productor debió lidiar con los precios disponibles a cosecha “más bajos de las últimas siete campañas, con una caída del 33% en dólares frente a las cotizaciones del ciclo previo. Y si bien el año climático permitió obtener mayores rendimientos en el nivel provincial, existen productores que perdieron gran parte de su producción debido a fenómenos climáticos como anegamiento”. Y detalló los casos de Marcos Juárez, donde se perdieron 78.500 hectáreas; Unión, con 38.500 ha; Juárez Celman, con 20.800 ha, y de San Justo, 15.500 ha. Además, por eventos de granizo registraron pérdidas de superficie Río Primero, Río Segundo y Tercero Arriba.

Como balance de la campaña, la entidad detalló que la superficie sembrada con soja en Córdoba superó en un 9% el área cubierta en el ciclo anterior, al pasar de 4.485.300 a 4.887.200 hectáreas. En lo que respecta al rendimiento ponderado provincial, se logró un aumento del 16%, al crecer de 31,1 a 36,1 quintales por hectárea de promedio.

Fuente: InfoCampo

Claves del informe de Septiembre del USDA

El nuevo informe mensual de oferta y demanda del USDA trajo sorpresas contrastantes para soja y maíz, estableciendo un panorama fuertemente bajista para la oleaginosa mientras que recortó las previsiones de producción de maíz, las cuales en agosto parecían demasiado optimistas. Por el lado de la demanda los inventarios finales de la 14/15 fueron corregidos para ambos cultivos, con una mayor demanda tanto doméstica como externa, lo cual resulta en menores stocks previstos para la próxima temporada.

  • En SOJA, contra lo previsto por el mercado, el informe muestra un aumento en la producción 15/16 de medio millón de toneladas, la cual alcanzaría 107,1 millones de toneladas. Los analistas por su parte descontaban en promedio un recorte de 1,3 millones de toneladas con respecto al estimativo de agosto. El motivo tras dicho aumento es un ajuste al alza de los rindes proyectados hacia el orden de los 37,1 qq/ha, dejando sin cambios su estimación para la superficie sembrada. Desde la demanda se evidencia un ajuste a la baja de los inventarios de la campaña 14/15 por encima del esperado merced a una mayor exportación y crushing para dicha temporada. Sin embargo, la caída de los stocks iniciales para la 15/16, sumado a un leve aumento en la proyección de crushing, no llega a compensar la mayor producción prevista. Un factor alcista aparece en el recorte de los inventarios mundiales por encima de lo previsto tanto para la campaña 14/15 como la próxima.
  • Para MAIZ las estimaciones de producción 15/16 mostraron un recorte con respecto al valor de agosto incluso mayor que el previsto por analistas, ubicando finalmente al guarismo en 345,1 millones de toneladas gracias a un ajuste a la baja del rinde promedio esperado en 1 qq/ha. La corrección de dicho valor, en conjunto con una mayor demanda doméstica tanto para la corriente campaña como la próxima determinan un sensible ajuste de unos 3 millones de toneladas en los inventarios finales para la 15/16. Esta nueva previsión para la producción norteamericana, en conjunto con menores cosechas en Europa, determina una baja de los inventarios mundiales del grano.
  • En TRIGO el ente no presentó mayores cambios, elevando en unas 700 mil toneladas sus proyecciones de inventarios hacia fines de la corriente campaña, merced a una menor demanda de exportación debido a la mayor competitividad que posee el cereal proveniente del este europeo. Las amplias cosechas de esta región resultan en un ajuste al alza de las previsiones de inventarios de trigo a nivel global por encima de lo esperado.
  • Para ARGENTINA el departamento de agricultura dejó sin cambios sus estimaciones para los cultivos de verano, sólo ajustando en 100 mil toneladas a la baja su proyección para la próxima cosecha doméstica de trigo.

USDA Septiembre Informe

Fuente: BCR