Negocios Agropecuarios - Venta de Hacienda - Corretaje de Cereal - Servicios Financieros - Transporte - Rosgan

Hacia las Pasturas Top

En sintonía con la creciente transformación tecnológica que experimenta la agricultura nacional, vislumbramos un horizonte de crecimiento tecnológico muy alentador para la ganadería.

Tal  transformación tiene un pilar sólido en conocimientos básicos y aplicados,  integrados en paquetes tecnológicos confiables de aplicación masiva y rasgos especializados para los diferentes ambientes…”.

Las  regiones  templado‑húmedas/subhúmedas  son  ambientes especiales  para  que  las  Pasturas  perennes  expresen  su  potencial productivo,  con  un  ciclo  de  crecimiento  que  aporta  forraje  no menos del 60‑70% del período anual  (7‑9 meses) cuando se eligen y combinan las especies y cultivares adecuados para cada situación edafo‑climátca. Esta potencialidad de las Pasturas Perennes, la cual ofrece  ventajas  comparativas  claras  con  respecto  a  los  recursos anuales, difícilmente es alcanzada a nivel de los sistemas productivos.

¿Son productivas las pasturas de los ambientes ganaderos?

La duda que primero surge es si las Pasturas pueden alcanzar altos niveles productivos en los suelos marginales donde mayormente se ubica la ganadería en la actualidad. Lamentablemente no hay una respuesta general para esta pregunta en razón de la amplia variedad de ambientes marginales que existe en cuanto a pH, profundidad del  horizonte  superficial,  profundidad  y  tipo  de  impedancia subsuperficial ‑ Bt, tosca ‑, etc. Lo que sí podemos afirmar es que la  vegetación  natural  de  dichos  ambientes,  abarcando  desde  el “barro  blanco”  dominado  por  “pelo  de  chancho”  hasta  el  límite con los suelos más propios para la festuca tradicional, no producen más de 1‑3 tn MS/ha año. En cambio,  las producciones de forraje alcanzables  en  esos mismos  ambientes  con  Pasturas  de  agropiro alargado puede rondar las 6‑12 tn MS/ha año, lo que constituye un gran aporte a la ganadería.

Una de  las características que tienen estos suelos marginales es  la alternancia marcada entre períodos de exceso y falta de agua. Esto naturalmente determina  fluctuaciones  en  la  oferta  de  forraje  que requerirán estrategias ágiles y de tipo “oportunistas” para lograr un aprovechamiento  razonablemente  eficiente  del  forraje  producido. Para  ello  es  imprescindible  contar  con  cadenas  forrajeras  bien estructuradas,  que  incluyan  una  proporción  de  cultivos  forrajeros anuales,  como  los  verdeos  de  invierno  y  verano,  para  ayudar  a estabilizar  la oferta de  forraje y disponer en tempo y  forma de  la carga animal necesaria para aprovechar el potencial productivo de las  Pasturas  Perennes.  Las  reservas  como  heno  también  son  una opción a considerar en muchos modelos productivos.

Todo el sistema depende de la producción de pasto

Las Pasturas perennes tienen un potencial productivo que puede ser sustancial aún en suelos marginales. Por lo tanto, es imprescindible saber  cómo  producirlo.  En  otras  palabras,  el  productor  ganadero debe ser en primera instancia un “productor experto de pasto”. Este es un punto realmente  importante porque establece una prioridad muy  clara: si  el  eslabón primario del  sistema no  funciona bien,  el resto estará tarde o temprano en problemas.

El  “productor  experto  de pasto” tiene  además que  convertirse  en un “cultivador experto…” ya que una buena Pastura perenne no es ni más ni menos que un  cultivo de hojas. Tal  como en agricultura hablamos  de  Índice  de  Cosecha  (%  grano=biomasa  de  granos/biomasa total), en el cultivo de pasturas debemos aplicar un criterio equivalente que nos focalice en nuestro objetivo central: maximizar el  porcentaje  de  “láminas”  que  produce  la  pastura.  ¿A  qué  nos referimos  con  “láminas?  A  la  porción  de  la  hoja  que  tiene mayor calidad y la que básicamente consumen los animales.

La otra parte de las hojas corresponde a lo que se llama “vaina” y cuya función básica es sostener a las “láminas”. Por eso son más fibrosas, tienen menos componentes proteicos y, por ende, son de baja calidad nutritiva. Lo ideal es que la pastura sea literalmente forzada  a producir  tan  sólo  la  cantidad mínima de  vainas  como para  sostener  una  masa  de  “láminas”  entre  1‑1,5  tn.  MS  /ha (Agnusdei y col., 1998; Agnusdei y col., 2007; Lemaire y Agnusdei, 2000). Más adelante daremos algunas pautas sobre como alcanzar este objetivo. Vale aclarar que, cuando el clima lo permite, una Pastura productiva puede  producir  esas  1‑1,5  tn  MS  /ha  alrededor  de  2  veces  en otoño, 3 veces entre fin de invierno y primavera, y 1 vez en verano dependiendo de la disponibilidad hídrica (Agnusdei y col., 2001). Todo  el  resto  de  la  biomasa  que  se  produzca,  ya  sea  vainas innecesarias,  material  muerto,  tallos  e  inflorescencias,  no  son el objetivo de un  “cultivador  experto de pasto”,  excepto  claro  en potreros destinados a reservas de forraje de baja calidad destinadas al mantenimiento de vacas de cría.

¿Dónde apuntar en el manejo de Pasturas?

Para  contestar  esta  pregunta  primero  hay  que  tener  una concepción clara de  lo que debe  ser una buena Pastura y cómo funciona para producir forraje de calidad y persistir en el tiempo. De esta  forma podremos alcanzar  los objetivos productivos que nos propongamos.

En muchos casos nos encontramos con algo que pudo haber sido en su momento una Pastura de festuca o agropiro, pero que ahora es un recurso muy degradado en cuanto a especies, densidad de plantas y  fertilidad edáfica….Esto nos  lleva a  reflexionar que el  sólo hecho de haber sembrado en algún momento semillas con el objetivo de tener una Pastura no otorga un título “honoris causa” en términos de  lo que  se entiende por una pastura bien  lograda,  como  la que definiremos más abajo.

Luego  vienen  naturalmente  las  frustraciones  porque  la  supuesta Pastura  no  produce  demasiado.  Lo  peor  es  que  en  ese  estado generalmente no hay Tecnología de Pasturas que valga para revertir la  situación.  ¿Por  qué?  Porque  sólo  pueden  esperarse  buenas respuestas al manejo, a los insumos y, obviamente, al buen clima, cuando  la Pastura es  suficientemente  foliosa como para capturar de manera eficiente los recursos que se encuentran a su disposición (radiación, agua, nutrientes).

De acuerdo  con  lo que  comentamos antes, queda  claro que  tanto el  mejor  genotipo  como  las  mejores  condiciones  ambientales tienen  gran probabilidad de defraudarnos  cuando  lo que  creemos que es una Pastura es un conjunto de matas aisladas produciendo estructuras de bajo valor productivo y nutricional para el ganado.

¿Cómo luce una buena Pastura?

En  función  de  lo  expuesto  surge  por  consiguiente  la  pregunta  de ¿cómo  debe  ser  la  estructura  de  una  Pastura  en  óptimo  estado, o  sea,  nuestra  Pastura  Top?  Al  igual  que  ocurre  con  los  cultivos de  cosecha,  es necesario que  tengamos  “in mente” un  ideotipo  o modelo de Pastura que cumpla con las condiciones requeridas para alcanzar el techo productivo de cada ambiente. En la Imagen 1 a) y b) puede observarse  el detalle  y  vista  general de una Pastura  Top de festuca alta de 5 años. La Imagen 1 c) y d) muestra otro ejemplo, pero  con  una  Pastura muy  longeva  (más  de  20  años)  de  agropiro alargado.  Podríamos  seguir  mostrando  nuestras  Pasturas  Top  de cualquier especie  forrajera,  incluso  las megatérmicas, y su aspecto sería muy  semejante.  Inclusive  semejante a  cómo  luce una buena Pastura de raigrás perenne en Tandil, Australia o Nueva Zelanda.

¿Cuáles son los rasgos comunes a todas ellas? Se trata de estructuras con alta densidad de  individuos y alta cobertura  (escasos espacios vacíos  u  ocupados  por  especies  no  sembradas),  sin  formación  de matas y muy foliosas. La palabra que las define mejor es cespitosas (Agnusdei  y  col.,  2010).  Esto  es  válido  para  todas  las  especies, incluyendo las de alto porte como grama rodes y agropiro alargado (Agnusdei y col., 2007). Todas pueden tomar esta fisonomía si se las maneja adecuadamente.

¿Qué podemos esperar de una Pastura Top?

Los  resultados  de  producción  animal  que  se  obtienen  con  lo  que llamamos Pasturas Top  son muy atractivos, con ganancias de peso que superan normalmente  los 500 g/animal día y producciones de carne que pueden alcanzar valores de 500‑700 kg de PV/ha año. Para explotar  esta  potencialidad  es  imprescindible  contar  con  recursos forrajeros  complementarios  como  el  maíz  o  sorgo  para  pastoreo directo  y  conservación,  de  modo  de  amortiguar  las  variaciones anuales e interanuales de la producción de las Pasturas.

Seguramente  algunos  lectores  a  esta  altura  están  pensando  que el modelo Top de Pastura no necesariamente va a  ser  la panacea en los aspectos que a él  le  interesan. Pero en el caso de las Pasturas, la fisonomía Top no es el resultado del azar sino de la aplicación de algunas pautas de manejo que, afortunadamente, permiten obtener de manera simultánea: alta producción, adecuada calidad, buena respuesta animal y larga persistencia productiva. Esta es una muy buena noticia.

Podemos estar  tranquilos que  la estructura de Pastura a  la que nos referimos, sea cual fuere la especie y el genotipo, es algo que se  construye.  Tal  construcción  implica  un  proceso  virtuoso  que arranca con la siembra. La vieja idea de que se puede sembrar una Pastura así nomás y  luego “dejarla que venga” debe desterrarse por completo.

Mónica Graciela Agnusdei – INTA, Estación Experimental Agropecuaria Balcarce

María Alejandra Marino – Facultad de Ciencias Agrarias, UNMP

X