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La Bolsa de Buenos Aires recorrió las zonas anegadas del sur

Luego de una extensa recorrida por el Sudeste de Buenos Aires realizada por el Departamento de Estimaciones y Proyecciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales, se han relevado unas 313.000 Ha. afectadas por excesos hídricos, de las cuales 149.000 Ha. sembradas con cultivos de fina ya se han dado por perdidas.

Durante la primera semana de Septiembre de 2014 se recorrió la zona Sudeste de Buenos Aires, como así también algunos partidos de la zona Centro bonaerense. Estas regiones debido a las continuas precipitaciones del otoño e invierno, se encontraban fuertemente afectadas por excesos hídricos. La recorrida a campo permitió recopilar datos de los cultivos de invierno (trigo y cebada) sembrados en la región, observando el estado de los mismos y relevando pérdidas de superficie generadas por el anegamiento de extensas áreas. Del mismo modo, también se estudió el impacto que causaron las lluvias sobre las rutas y caminos rurales y su consecuente efecto en la logística de las aplicaciones/labores correspondientes. Finalmente, también se cuantificaron excesos hídricos en los cuadros destinados a la nueva campaña de gruesa, buscando anticipar las futuras limitaciones para la incorporación de cultivos de verano en la región (girasol, maíz y soja principalmente).

Durante el viaje se logró recorrer más de 2.200 Km, abarcando las localidades de: Tres Arroyos, Micaela Cascallares, Irene, Cnel. Dorrego, Cnel. Pringles, Orense, San Francisco de Bellocq, Energía, San Cayetano, A. Gonzales Cháves, Necochea, Miramar, Pieres, Lobería, Balcarce, Tandil, Benito Juárez, Chillar y Azul. También se complementó la gira con una recorrida aérea a lo largo de toda la zona costera, pudiendo obtener un panorama muy completo desde el avión.

Tomando en cuenta la superficie que se realiza con cereales de invierno, la región Sudeste es de gran importancia a nivel nacional. Durante la primera etapa de la campaña 2014/15, en nuestro país se lograron implantar 4.100.000 hectáreas de trigo y 920.000 hectáreas de cebada, lo cual permite calcular una superficie total de 5.020.000 Ha destinadas a cereales de invierno. Un 23 % de dicha superficie se concentra en la región Sudeste de Buenos Aires, la cual abarca 610.000 Ha. De trigo y 530.000 Ha. de cebada.

Por otro lado, durante la pasada campaña 2013/14, esta región logró cubrir más de 2.1 millones de hectáreas con cultivos de grano grueso (soja, maíz, girasol y sorgo). De esta manera, en base a la superficie ocupada por cada cultivo y teniendo en cuenta las perspectivas futuras para cada caso, se analizó el impacto de las excesivas lluvias sobre la próxima siembra de cultivos de verano.

Para el trabajo realizado durante estas semanas se tomaron distintos enfoques a fin de lograr una aproximación concreta al problema de los anegamientos en el Sudeste bonaerense. Se tomaron en consideración los datos relevados y el contexto observado durante las recorridas de campo, la situación previa de cada localidad respecto del desarrollo de la siembra de fina y las perspectivas para la gruesa, las opiniones de los referentes zonales y los datos relevados periódicamente por el Dpto. de Estimaciones y Proyecciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales. Una herramienta que permitió mejorar el análisis realizado fue el estudio y comparación de las imágenes satelitales de diferentes fechas, sumado también a que se sobrevolaron, con apoyo de referentes zonales, las regiones más comprometidas.

 

Al momento de la gira los cuadros de trigo sembrados durante Agosto se encontraban desplegando las primeras hojas; simultáneamente, lotes que lograron implantarse al principio de la campaña ya desarrollaban entre 2 y 3 macollos por planta. La condición del trigo a lo largo del Sudeste era muy variada, registrándose problemas por falta de nitrógeno e inclusive síntomas por asfixia radicular, causada por la baja disponibilidad de oxígeno en lotes anegados o inundados.

Para el caso de la cebada, los cuadros estaban en macollaje principalmente, visualizando como máximo 4 macollos por planta. Al igual que en el trigo, era muy evidente la falta de nitrógeno en los lotes sembrados y el impacto del agua en la dinámica de la zona radicular, signo de ello era el amarillamiento observado en las hojas y macollos, siendo una consecuencia directa de las abundantes precipitaciones recibidas.

Cabe destacar que los mejores cuadros y la menor afección por el agua, se encontraban en los partidos de Laprida, Cnel. Pringles, Cnel. Dorrego, Benito Juárez, A. G. Chávez y la franja más alta de Tandil y Balcarce.

Referido a la fertilización, por un lado, sólo un 30 % de los cuadros de fina (trigo y cebada) había sido re-fertilizado días previos a las lluvias registradas entre el 23 y 25 de Agosto. Según análisis de suelo que se estaban realizando en la región, se evidencia un gran lavado de nutrientes en el perfil, destacando que el nitrógeno estaría en deficiencia, necesitando aplicar grandes cantidades para lograr suplir la necesidad de los cultivos, a fin de no comprometer aún más el rendimiento potencial a cosecha.

Si bien hasta ese momento no se habían encontrado signos o síntomas de enfermedades foliares de manera generalizada en los lotes de trigo y cebada, se esperaba que debido a la abundante humedad recibida, sumado al incremento de las temperaturas esperado en las semanas sucesivas al viaje, se desarrolle un fuerte ataque de las mismas. En consecuencia, ya se estaban haciendo los monitoreos requeridos en los cultivos, a fin de evitar que se desarrolle un fuerte ataque de enfermedades. Al mismo tiempo, todas las aplicaciones necesarias estaban condicionadas a lo que pase con el clima, y directamente con la recuperación de los caminos y del piso en lo lotes, el cual condiciona el tránsito de las maquinas dentro de los cuadros.

Tanto por tierra como por aire pudo visualizarse una gran cantidad de lotes sembrados, muchos de estos con agua en parte de los mismos, llegando en varios casos a observar lagunas de forma encadenada, principalmente hacia la franja costera, zona en donde el agua fluye buscando una salida al mar. De esta manera, se observan canales, arroyos y lagunas desbordados, al igual que caminos y rutas afectados en gran medida por la excesiva humedad.

Fuente: InfoCampo

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