Negocios Agropecuarios - Venta de Hacienda - Corretaje de Cereal - Servicios Financieros - Transporte - Rosgan

Lo mejor es hacer un adecuado barbecho temprano y mezclas con herbicidas residuales

El experimentado ingeniero agrónomo Juan Carlos Ponsa, quien se desempeña en el EEA INTA Pergamino, estuvo en la jornada CIT de Bayer en Chacabuco. Mundocampo dialogó con él respecto del gran tema en que se han convertido las malezas resistentes y fundamentalmente el manejo de “rama negra”

Ponsa agradeció en principio “a la gente de Bayer porque esto nos da la oportunidad de volcar las experiencias que –desde hace años- venimos haciendo en el INTA Pergamino sobre una problemática como son las malezas tolerantes, principalmente en los barbechos previos a la siembra de los cultivos de soja y maíz, pero enfocando en estos últimos dos años en el problema de ‘rama negra’ que es una maleza que nos está complicando, principalmente en los años secos, aunque este año, que llovió bastante, también es un problema”.

El ingeniero nos explicó cómo están trabajando desde el INTA Pergamino con esta temática: “Estamos tratando de dar una serie de charlas y difundir, a través de nuestra institución, que debemos hacer los barbechos en forma adecuada, temprano, utilizando siempre mezclas con el glifosato para tratar de evitar resistencias futuras. Es decir evitar el monoherbicida y también el monocultivo; hay que rotar para evitar que la ‘rama negra’ siga perdurando año tras año y llegue a la resistencia”.

En cuanto a los barbechos tempranos, Ponsa nos comentó que son indispensables “para evitar nuevos nacimientos y tratar de eliminar las camadas de nacimientos”. Luego continuó con las recomendaciones en cuanto a las mezclas apropiadas: “hacerlo con glifosato y un herbicida hormonal –que puede ser un 2,4D o un Dicamba- y agregar un residual -que puede ser alguno del grupo de las sulfonilureas- aunque también hay otros, como el grupo de las triazinas, que nos permiten ir rotando las mezclas para evitar la famosa resistencia”.

Este primer tratamiento se completaría –según Ponsa- cuando “llegamos a setiembre y octubre, cuando hay otra camada de nacimiento de la maleza pero, si hicimos bien el barbecho, los nacimientos son menores. Este año, con tantas lluvias, los productos aplicados han sufrido una gran hidrólisis, un gran lavado y eso hizo que se escaparan algunas especies. Entonces, ahora debemos repetir la mezcla de glifosato con hormonales, pero podríamos cambiar el residual: si usamos primero una sulfonilurea, podemos usar un producto del grupo de los PPO o una triazina, dejando unos treinta días esperando que llueva y después sembrar”.

El “doble golpe”

Otra situación que nos relata el ingeniero: “sería llegar al momento de siembra y todavía tener malezas grandes, porque cuando alarga el entrenudo, la “rama negra” se pone más tolerante. Para esta situación estamos propiciando el llamado ‘doble golpe’. Es decir, al primer tratamiento, agregar una segunda aplicación, a los diez días, con Paraquat o bien con Heat, que es el saflufenacil, o podría ser también con Liberty. Estos son tres productos que actúan como quemantes y producen este ‘doble golpe’ al tratamiento inicial. De esa manera trataremos de secar la mayor parte de la maleza”.

Finalmente, Ponsa se detiene en una última posibilidad: “sería aquella en la que tenemos gente con la soja ya sembrada y con la ‘rama negra’ adentro. Ahí lo que nos queda es utilizar un producto que se llama Pacto -cuyo activo es cloransulam- o bien hacer un diclosulam, a media dosis. Ya ahí no habría más opciones. Pero todas estas son soluciones de salvataje, en la última etapa. Lo mejor es hacer un adecuado barbecho temprano, con residuales, y en último caso, un retoque en la primavera para eliminar lo que se escapó inicialmente”.

X