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Lógicas que afectan el ingreso de divisas

La mayoría de la prensa no especializada muestra seria preocupación porque los exportadores no liquidan divisas y en el caso de los productores se dice que éstos no quieren vender la soja a la espera de alguna devaluación adicional. Para evaluar el tema liquidación de divisas hay que entender primero cómo funciona este negocio. Y como estamos hablando de cultivos que crecen y seres humanos que piensan y actúan, podemos decir que la liquidación de divisas está muy relacionada a factores biológicos y sociales.

Comenzando por el factor sociológico, si el productor no vende el exportador no puede com- prar, y si éste no puede comprar no puede liquidar divisas. Pues el objetivo y motivo fundamental de la liquidación de divisas es recibir pesos para poder pagar las compras efectuadas.

El nuevo gobierno comenzó liberando el cepo y eliminando las retenciones a todos los productos exportables menos la soja, donde el planteo fue reducir las retenciones en 5% por año. Hasta aquí, lo prometido fue cumplido. Y mucho tiempo antes de la asunción del nuevo presidente los productores ya habían tomado como estrategia no vender. Si saben que les van a bajar las retenciones y liberar el dólar, ¿ por qué motivo van a vender?, sería el razonamiento socio- económico.

Veamos ahora como actuaron los productores y los exportadores, entre el 16 de diciembre y el 2 del actual. Los productores vendieron soja y maíz por un equivalente de US$ 5000 millones. Haciendo el número más fino y tomando las cifras publicadas por el la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, las divisas totales liquidadas llegan a US$ 5700 millones, incluyendo no solamente soja y maíz, sino también el resto de los productos.

Lo importante para destacar es la composición de las ventas de los productores por el efecto que este dato tendrá en la futura liquidación de divisas del próximo trimestre. En el periodo analizado, los productores vendieron un total de 11,7 millones de toneladas de soja y 7 millones de toneladas de maíz. De los 11,7 millones vendidas de soja, 7 millones corresponden a soja disponible de la vieja cosecha. Aquí, entonces, se descubre la primera verdad, los productores vendieron más del 90% de la soja que tenían almacenada de la campaña anterior, entonces no es cierto que se diga que los productores no vendieron la soja y los exportadores no liquidaron divisas.

Mayoría “a fijar”

Los productores vendieron luego 4,7 millones de toneladas de soja nueva para entrega en cosecha, pero aquí hay que tener en cuenta que de ese volumen 3,7 millones se pactaron bajo la condición “a fijar precio” o “a fijar dólar” al momento del cobro. Y la gran sorpresa, sin ninguna duda, la ha dado el maíz, los productores vendieron 3 millones de toneladas disponibles y 4,1 millones de toneladas de la nueva cosecha.

Y aquí está el dato a tener en cuenta, los productores vendieron a futuro, ya sea en el Matba o forward, 4,1 millones de toneladas de maíz que todavía no se han cosechado. Mientras que en soja los productores vendieron solamente 1 millón de toneladas a precio, en el caso del maíz las ventas a precio superaron los 4 millones de toneladas, siempre hablando de la nueva cosecha.

Segunda conclusión socio- económica, el productor vendió aquel producto que consideró más valorizado: el maíz llegó a superar los US$ 155 por tonelada y ahora se cotiza a US$ 145, y decidió retener aquel producto, como la soja, con menor precio, que se cotiza en un rango de US$ 210/ 214 por tonelada desde hace varias semanas y que se considera con mayor esperanza de suba en el futuro. Si el productor vendió solamente 1 millón de toneladas de soja, de los 60 millones que se estiman recolectar, hay grandes chances de poder tener en cosecha el efecto “Puerta 12”, con la consecuente caída de los precios.

La necesidad de venta de los productores de soja se estima en el 40% en el trimestre abril/ mayo/ junio y ese porcentaje equivale a un volumen de 24 millones de toneladas o el equivalente de casi US$ 8000 millones. En términos de camiones de descarga diaria necesaria para satisfacer la oferta, se calculan 10.256 camiones, equivalente a 300.000 toneladas diarias. Si a este análisis le agregamos las necesidades de venta ( US$ 320 millones adicionales de ingreso de divisas) y de entrega de maíz, estimada en 6 millones de toneladas, se deben adicionar 77.000 toneladas diarias de descarga, o su equivalente de 2500 camiones, estamos a las puertas de un serio problema de infraestructura y ante un previsible colapso del sistema comercial.

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