Malezas ya no le temen al glifosato

Las malezas resistentes a herbicidas tienen su origen en una conjunción de factores concurrentes. La lista incluye a la siembra directa, la tecnología genética de resistencia al glifosato (RG), escasas rotaciones y el uso del glifosato como mono producto y de distintos herbicidas con el mismo modo de acción.

La siembra directa, la tecnología RG y el uso indiscriminado del glifosato en un sistema de monocultivo, presionaron a la comunidad de malezas. Esto hizo que se controlara eficazmente a las sensibles y se ejerciera una presión de selección en forma sostenida, lo que generó la aparición de malezas resistentes a glifosato, según sostiene un informe elaborado por Luis Lanfranconi, del Inta Río Primero; Mario Bragachini, José Peiretti y Federico Sánchez, del Inta Manfredi.

El primer caso de resistencia a herbicida, en nuestro país, fue detectado en 1996 y se registra en Amaranthusquitensis resistente a imazathapyr (Pivot) con resistencia cruzada a herbicidas inhibidores de acetolactato sintasa (ALS).

En 2005 se registra Sorghumhalepense (sorgo de Alepo) resistente a glifosato y desde entonces aparecen, todos los años en diferentes zonas, nuevas malezas. Loliummultiflorum y Lolium perenne en el sur y norte de la provincia de Buenos Aires y sur de Santa Fe también aparecieron con resistencia múltiple. Echinocloa colona en Santa Fe y Tucumán, Cynodonhirsutum en el centro de Córdoba y hoy, bajo estudio Amaranthusquitensis en Tucumán y Santiago del Estero.

Este escenario grafica que las malezas resistentes a herbicidas ya están instaladas en nuestro país. Dependerá de los cambios que se realicen para que este impacto sea menor.

Visión proactiva. Como primera medida, los técnicos recomiendan entender el problema y estudiarlo para aportar soluciones.

Afirman que las respuestas vienen de la mano del manejo de las comunidades de malezas y no solo del control químico de las mismas. Basta con observar lo realizado en los últimos años, es claro y evidente que se ha trabajado intensamente en generar biotipos resistentes a glifosato, por lo tanto el esfuerzo es comenzar a manejar el sistema de forma diferente.

Para comenzar a ejecutar un programa de manejo para biotipos resistentes debemos considerar los siguientes puntos:

En un programa de control se deben utilizar herbicidas, correctamente seleccionados, de diferente modo de acción que el glifosato y en distinta oportunidad de aplicación (preemergentes). Se deben aplicar a la dosis recomendada según experiencias zonales.

Se deben considerar todas las posibilidades de control, sin descuidar el control preventivo (evitar la diseminación, limpieza de maquinarias), cultural (fechas de siembra, distancia entre hileras, rotación de cultivos, entre otros), mecánico (rastra si fuera necesario) y químico (utilizar los herbicidas recomendados solo o en mezcla rotando su modo de acción).

También incluye la tarea de mantener controlada las malezas durante todo el desarrollo del cultivo evitando que las mismas semillen y que éstas se diseminen. Y completar la eliminación de cualquier planta resistente que haya quedado sin control en el lote, se debe evitar que complete su ciclo.

Durante la cosecha, dejar sin cosechar los manchones invadidos por estas especies para la última tarea de cosecha, cosechar sucio y realizar la limpieza fuera del lote. Limpiar la máquina cosechadora correctamente antes que la misma abandone el campo y quemar o destruir los restos de la limpieza.

Se trata de algunos principios básicos necesarios para comenzar un programa, que debe hacer gran hincapié en el control preventivo, que es el más económico; se debe actuar enérgicamente tratando de disminuir a cero la dispersión de las semillas de las malezas resistentes.

Un factor relevante es la cosechadora. En 1978, cuando el sorgo de Alepo cubría una extensa área en la pampa húmeda, Carlos De Dios, del Inta Pergamino, decía “las evaluaciones realizadas permiten afirmar que la cosechadora es un importante medio de difusión de las semillas de sorgo de Alepo.

Existen casos comprobados de campos totalmente limpios de malezas resistentes, donde de un año para el otro surgen problemas por la aparición de manchones en forma lineal coincidentes por donde transitó la cosechadora, y principalmente en la zona donde ingresó esta máquina a trabajar al lote. Esto se debe a que la cosechadora puede haber provenido de zonas con alta incidencia de malezas, las cuales llegaron a semillar e ingresar a la máquina.

Estas malezas, que logran producir simientes y completar su ciclo, son las mismas especies que en los actuales sistemas productivos son catalogadas como resistentes. Ante esta situación es que se aconseja tomar todos los recaudos de control frente a esa aparición. Aunque los técnicos concluyen en que el mejor método es siempre el preventivo.

Estrategia de control

Manejo combinado

En un programa de control se deben utilizar herbicidas, correctamente seleccionados, de diferente modo de acción que el glifosato y en distinta oportunidad de aplicación (preemergentes). Aplicar a la dosis recomendada según experiencias zonales.

Control preventivo

No descuidar las tareas de prevención, como la limpieza de maquinarias para evitar su propagación, manejo de fechas de siembra, distancia entre hileras, rotación de cultivos y la utilización de todos los herbicidas recomendados solos o en mezcla rotando su modo de acción.

Monitoreo. Mantener controlada las malezas durante todo el desarrollo del cultivo, para evitar que semillen y se diseminen. Completar la eliminación de cualquier planta resistente que haya quedado sin control.

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