Negocios Agropecuarios - Venta de Hacienda - Corretaje de Cereal - Servicios Financieros - Transporte - Rosgan

Monitoreo de cultivo: Invertir, no gastar

Alcanzar la rentabilidad en un cultivo se volvió una odisea para pocos. En una campaña donde los costos de producción ponen al productor contra la espada y la pared, exprimir al máximo la capacidad de rendimiento del lote se vuelve la única alternativa para que, al menos, cierren los números.

Allí es donde la tecnología cumple un papel fundamental. Más precisamente, la herramienta del monitoreo de cultivo, que según el Ing. Daniel Igarzábal es el camino para transitar con seguridad hacia el buen rinde. “Es la única forma que tecnológicamente avancemos en la seguridad de que estamos haciendo las cosas bien y no estemos expuestos a aplicaciones preventivas hechas por las dudas y baratas”, afirma a Infocampo.

Director de Halcón, una empresa de monitoreo y asesoramiento en protección de los cultivos, Igarzábal alerta sobre la posibilidad de gastar poco: “Como la rentabilidad no me da para comprar productos de buena calidad, entonces tengo que poner lo más baratito, pero doble dosis, por las dudas. Ahí es donde hay que empezar trabajar sobre la educación en el manejo de plagas en el sentido de decir: “Miren, si gastan dos pesos de más van a tener un buen control y no van a afectar lo que es el ambiente”.

Si bien admite que “cuesta muchísimo” educar al productor, Igarzábal confirma que se ha progresado mucho en los últimos años. “Cuando nos sentamos en mayo para ver cómo iba a ser la próxima campaña de monitoreo, pensamos que se nos iban a caer las hectáreas de monitoreo. Teníamos que pensar algo porque la vida de la empresa era el monitoreo. Llamativamente, a esta altura del año llevamos más hectáreas que el año pasado”, confió Igarzábal.

Hablando con los productores, descubrieron que se volvieron más detallistas con la soga al cuello. “Nos dijeron: ‘Como los números no nos dan, queremos estar seguros cuándo tenemos que aplicar para ahorrar al máximo’. La forma es teniendo un respaldo técnico atrás para saber si hay que aplicar o no”, explica.

Por este motivo, Igarzábal diferencia entre los que ven al monitoreo como un gasto y aquellos que lo toman como una inversión. Los primeros no lo utilizarán regularmente, mientras que el segundo lo incluirá dentro de su estrategia para sus gastos “los tenga bien medidos y regulados y no aplicar cuando no haya que hacerlo”.

La cuestión no pasa por el tamaño del productor, sino por la mentalidad. Igarzábal habla de los dos extremos. Por un lado, el pequeño que no tiene asesoramiento. Por el otro, el grande que quiere sacar un quintal en grandes superficies en vez de sacar cinco en un cuarto de la misma.

“Hay grupos de productores importantes que se han concientizado de este cambio. Pero también hay muchos chicos y medianos donde viven de la economía pura del cultivo, del pesito de más o de menos, y este tipo de cuestiones no están internalizadas o no llegan a ver. También está el grupo empresario de las miles y miles de hectáreas que hacen lo mismo en 80.000 hectáreas porque ese es el plan, es lo que compramos anticipadamente y es lo que hay que poner”, amplía.

Pronosticar una campaña se vuelve una tarea difícil cuando es un año Niño, reconoce Igarzábal. Imagina un alto porcentaje de siembras tardías, lo que generará problemas de plagas al momento de la plantación, entre fines de enero y principios de febrero.

“Seguro que en lo que es toda la zona núcleo de la Argentina (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos y NOA) va a darse alguna oruga. No será la bolillera la más importante, pero sí la defoliadora con toda seguridad siempre que hay primaveras y veranos lluviosos. También la pseudoplusia, falsa medidora, medidora común, spodoptera o incluso la cogollera aparece un poco más tarde”, explica.

Ante esta perspectiva, recomienda no sembrar tardío para escapar de estos problemas de plagas: “La cuestión no pasa por una bola de cristal, sino que ocurra realmente un Niño, y si es un Niño y hay mucha lluvia, las que la van a tener que remar son las plagas.

Por último, Igarzábal concluye que las generalidades no sirven: “Cada lote es cada lote. Si no monitoreo el lote, no sé exactamente lo que hay y no puedo fiarme de que el vecino no haga nada porque él cree que no tiene nada. A lo mejor en mi campo, porque manejé mal las malezas, tengo el problema”.

A tener en cuenta

Si la rentabilidad no da, no debe ponerse lo más barato y en doble dosis por precaución. A veces, unos pesos más aseguran el control de plagas y ahorra pérdidas.

A partir del aumento de los costos, Igarzábal cuenta que cada vez más productores usan monitoreo para saber cuándo y dónde aplicar.

Aún cuesta educar al productor, sea grande o pequeño. Las generalidades no sirven y cada lote es único. El monitoreo ayuda a entender el campo en profundidad y evitar malos manejos.

Fuente: Agustín Monguillot, Semanario Infocampo

X