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Para el sector ganadero “el productor argentino dejó de interesarse por producir más”

“Pensábamos que la Argentina nuevamente sin aftosa se insertaba en un mundo ávido de carne donde ésta estaba mejorando en todo el mundo. Todo eso pasó, pero nosotros nos quedamos abajo”, se lamentó en “Siempre que llovió…, paró”, por Radio Colonia, Ignacio Gómez Álzaga, consignatario de hacienda, vicepresidente del Mercado de Liniers y director titular del CCPP (Centro de Consignatarios de Productos del País).

Y expresó: “Diría que los instrumentos derivados financieros en la Argentina, producto de muchos años de mucha inflación y de pocas posibilidades de cobertura, tardaron muchísimo en instalarse. Te diría que recién ahora han avanzado bastante los mercados agrícolas de commodities pero sin tener la incidencia, influencia o volumen que tienen otros países. En la carne ha habido 3/4 intentos de hacer mercados de futuro y ninguno funcionó”.

“Este es más modesto en cuanto a su pretensión porque intenta solamente hacer un forward. Este es un contrato de corto plazo donde se hace en algún momento del año para entregar la producción al año siguiente, donde normalmente el destete es en los meses de marzo y mayo. Entonces, primero da la oportunidad al vendedor y comprador de fijar un precio de una entrega futura. Luego, con ese contrato debidamente sellado y garantizado por la bolsa de cereales se puede mezclar con un instrumento financiero que es en el cual puede financiarse hasta la entrega de los terneros. Con lo cual, es realmente útil pero hay que ver cómo lo recibe el productor”, agregó Gómez Álzaga.

En tanto, el dirigente señaló que “en la actualidad, en una parte no muy importante de la producción, se hacen operaciones forward. Normalmente tienen dos aspectos en donde el productor que necesita plata vende, y el comprador que tiene plata y quiere calzarse en la hacienda compra. Entonces, por lo general son operaciones donde los compradores financian a los vendedores. Esto le permitiría no solo a la parte financiera sino también a la parte de cobertura de precios. O sea, puede ser un instrumento que con el tiempo se afiance y constituya un pequeño mercado que vaya aumentando con el tiempo”.

“Esta sería una herramienta de volumen y garantía pero también habría un registro, y así una especie de referencia de precios oficial y no solamente por el boca en boca o contacto entre los productores o consignatarios. Esto le daría una entidad mayor que lo que tiene hoy, debiendo permitir un mayor volumen también”, advirtió, al tiempo que declaró que “lo normal en los forward es con la producción de terneros, que es la categoría más comercializada en lo que es invernada. Eventualmente podría llegar a entrar alguna otra categoría, y también está previsto hacerlo para faena”.

Asimismo, Gómez Álzaga destacó que “la producción ganadera argentina tiene como destino el consumo y la exportación. Al estar la exportación trabada por algunos elementos administrativos como los roes o baratas, sumado a un escenario de descompetitividad respecto a la situación interna en relación al mercado internacional, principalmente por un cambio atrasado, y con retenciones de un 15% que no se compadecen con la situación actual del mercado ganadero, hacen que prácticamente sea imposible acceder al mercado internacional en la situación argentina. Entonces, se está volcando un excedente de producción (10%/12% de la faena) al consumo interno, presionando los precios a la baja”.

“Más allá de la barata, diría que los exportadores por lo que exportan tienen que repartir en el consumo interno un volumen de carne equivalente. Con lo cual, en esa maraña que son las distribuciones se pierde lo que es la realidad porque sabemos perfectamente que ha habido casos de barata donde una parte iba a un supermercado a venderse a precios normales y otra parte iba a otros lados a venderse a precios de mercado. Esto es un desquicio, pero al frigorífico exportador, que es lo importante acá, esto lo afecta porque está obligado a vender ese tonelaje a precio de pérdida. La participación de hembras en la faena está llegando estos últimos meses a lo que es el término de equilibrio, pero lamentablemente como la dinámica del engorde a corral había hecho que vaya cambiando un poquito la composición de hembras en la faena… Por ejemplo, si un año se vende mucha ternera para cría y no va a faena, se tiene que en el primer semestre hay un porcentaje de hembras en la faena y en el segundo semestre esas terneras no se vuelcan al mercado, con lo cual hay una retención grande de stock que se nota en el segundo semestre”, manifestó.

Y afirmó que “este año vamos a notar que el segundo semestre, que tradicionalmente al no estar la vaca vacía al tacto hay un porcentaje normalmente menor de hacienda que el primer semestre, va aumentar porque muchas terneras que se vendió en la zafra se hizo para engordar y va a volcarse al mercado. Con lo cual es posible que en el segundo semestre, y básicamente a partir del año que viene, estemos entrando en una pequeña liquidación de stock”.

“Creo que estamos en un compás de espera. Diría que el productor argentino ha dejado de interesarse por producir más, y donde la mayoría de los productores están estables, y en la medida que tienen mayores costos tienen que vender más hacienda, y así están produciendo menos kilos porque están vendiendo anticipado… va produciendo menos”, finalizó Gómez Álzaga.

Fuente: InfoCampo

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